miércoles, 26 de febrero de 2014

Capítulo 8.

-Narra Mario- Pasamos la noche entre besos y caricias, a su lado las horas se me pasaban volando. Abrí los ojos, eran las ocho de la mañana, miré a mi izquierda y allí estaba ella, seguía dormida. La miraba y sonreía como un idiota enamorado, no quería despertarla. Tras unos minutos de estar mirándola y sonriendo sin parar, decidí vestirme. Me puse lo primero que pillé, unos vaqueros y una camisa. Cerré la puerta de casa sin hacer mucho ruido y salí a la calle, con una sonrisa dibujada en mi boca. Llegué a la floristería, compré una rosa blanca. De camino a casa, entré a una confitería y compré unos dulces para desayunar.
Llegué a casa y Malú seguía durmiendo, me senté a su lado, depositando unos suaves besos en su espalda, mientras le decía -Buenos Días pequeña-, seguí por el hombro, más tarde por el cuello. Al ver que no despertaba, deposité un beso en sus labios. La rosa blanca paseaba por su espalda lentamente. Al fin despertó, estuve varios minutos dándole besos y acariciándola con la rosa.
-Buenos días pequeña -Le dije, mientras le daba la rosa blanca-
-Llevo despierta ya unos minutos -Dijo entre risas- La rosa es para mi? -Preguntó-
-No, es para una amiga. -Bromeé-
-Ah, pues corre a llevársela -Dijo con mala cara-
-Es broma, estás preciosa cuando te enfadas y recién despierta mucho más. Anda toma -Le dí la rosa, mientras me acercaba lentamente a sus labios-
-Te quiero -Me susurró en el oído-
Tras estar unos minutos besándonos y acariciándonos, nos levantamos para desayunar. Malú iba delante mía, me quedé quieto, mirándola y sonriendo como un tonto.
-Mario ¿Que miras?
-La perfección existe -Dije sonriendo-
Malú se mordió el labio inferior y me guiñó el ojo. Me quedé unos minutos embobado, me perdía en su mirada. Fuimos a la cocina, cogí los dulces, Malú me pidió un café.
-Son de chocolate -Dijo mordiéndose el labio inferior-
-Si, no hagas eso por favor.
-El qué? -Me preguntó-
-Morderte el labio inferior no, está prohibido. -Reí-
Malú volvió a hacerlo, volvió a morderse el labio inferior, ella no era consciente que al hacerlo me moría de amor. Se acercó lentamente a mi, me abrazó y más tarde me besó.
-Buenos días -Dijo Jesús, interrumpiendo el beso-
-Buenos días enano -Le respondió Malú, depositando un beso en su mejilla-
Malú estaba más cariñosa que nunca, incluso con mi hermano, sonreía y sonreía sin parar, no se le borraba la sonrisa de la cara y eso a mi me encantaba. Era increíble como de un momento para otro, tenía enfrente a las dos personas más importantes de mi vida. Que más podía pedir?. Con momentos como estos me doy cuenta que la felicidad se mide en pequeños instantes con la gente que quieres. Estaba tan embobado disfrutando de su sonrisa, que me olvidé por completo del café que me había pedido Malú unos minutos antes.
-Cariño estás ahí? -Me preguntó chasqueando los dedos muy cerca de mi cara-
-Si, si. -Respondí, dándole el café que me había pedido-
-Gracias amor. -Sonrió-
-Malú, no tenías una entrevista? -Pregunté-
-La entrevista, no me acordaba. -Dijo abriendo los ojos como dos platos-
Malú se dio prisa, terminó de desayunar rápidamente, se vistió y antes de marcharse me besó.
-Te veo luego -Me dijo-
-Te quiero -Le susurré-
Malú se marchó y Jesús y yo nos pusimos a preparar el tema que tenia que cantar en las batallas, eran esta misma tarde, Jesús estaba un poco nervioso, ya estaba acostumbrado a cantar delante de gente, y más acostumbrado todavía a cantar delante de Malú.
Las horas se pasaron muy rápido, tenía ganas de verla, la echaba de menos. Llegamos allí, Jesús se puso a hablar con unos compañeros de equipo, me quedé en aquel banco sentado. Volví a ver a Sara, mi mejor amiga, paseaba por allí y quería darle suerte a Jesús. Hablamos durante un rato, tenía que marcharse ya y me dio un abrazo y dos besos en la mejilla, se despidió y se marchó. Para mi sorpresa, Malú nos vio y no tenía muy buena cara. Se acercó a mi, esta vez no me dio ni dos besos ni nada, simplemente me cogió del brazo y empezó a hablarme.
-Ya es la segunda vez que te veo abrazado a esa chica. ¿Quién es? -Preguntó-
-Estás celosa? Malú es una amiga, la conozco desde hace mucho tiempo.
-No estoy celosa, pero te mira diferente, como si fuerais algo más. -Dijo-
-Malú no, solo es mi amiga. Yo te quiero a ti y nadie más.
-Tengo que irme, que van a comenzar las batallas.
-Te veo después? -Le pregunté-
-Quizás..
Su respuesta me hundió por completo, tenía ganas de irme a casa y encerrarme en la habitación, pero no podía tenia que ver a mi hermano Jesús en las batallas, tenia que estar a su lado.
Yo estaba entre el público, no podía dejar de mirarla, la tenía a unos metros. Llegó el turno de Jesús, intenté sacar la mejor sonrisa, pero no podía, saqué una sonrisa un poco forzada. Comenzó la canción y mi piel se puso de gallina, era preciosa esa canción y cantada por mi hermano y aquella chica, muchísimo más. Durante la canción, miré unos instantes a Malú, ella me miró y rápidamente ladeó la vista. Terminó la canción, ahora tocaba elegir el ganador de la batalla, Jesús me miró y me guiñó el ojo. Creo que yo estaba más nervioso que él, Malú dijo lo que le había parecido, sobre Jesús solo dijo palabras bonitas. Malú se levantó y gritó al aire, el nombre del ganador de la batalla. Jesús se puso a saltar y le dio un abrazo a Malú y dos besos, ella me miró y me guiñó el ojo. Yo no sabía lo que era para ella, un juego? tal vez, quise no pensar eso, porque me derrumbé al pensarlo. Un día estamos abrazados acaramelados, besándonos y otro día me dice que quizás nos veamos luego, no entendía nada. Necesitaba verla, hablar con ella. Que me dijera lo que significa esto para ella, por que yo estoy confundido. La amo más que a mi vida, ella me devolvió las ganas para seguir viviendo y ahora parece que me las quita lentamente.
Acabaron las batallas, Jesús estaba muy contento, se marchó con unos amigos a jugar a fútbol un rato, yo me quedé pensando en ella. No se por que pero entré, decidí entrar en su camerino, allí estaba ella, sorprendida al verme.
-Podemos hablar -Dije un poco serio-
-Claro, dime.
-Malú un día me das ganas para vivir, otro día me las quitas, soy algo para ti? Un juguete de usar y tirar? Si es eso lo  que soy, lo mejor será que me lo digas. No quiero sufrir más, te lo digo de verdad. Te quiero más que a mi vida. Si no me quieres, me lo dices, pero no me hagas esto.
-Tienes razón, no te quiero.
Al escuchar eso se me derrumbó el mundo, pero ella continuó la frase.
-No te quiero, te amo. Y quiero estar a tu lado, eres diferente a los demás, no quiero hacerte sufrir, quiero reír a tu lado, que me despiertes cada mañana con un beso. Y perdóname por haberme puesto así, pero te he visto abrazado a esa chica y... -No la deje acabar-
-Te quiero. -Dije mientras una lágrima recorría por mi mejilla muy lentamente-



martes, 25 de febrero de 2014

Capítulo 7.

-Narra Mario- Le dí un beso en el cuello, seguido de otro en la mejilla. Se quedó sin decir palabra, pero tenía una sonrisa de oreja a oreja, y sus ojos brillaban sin parar. Me senté a su lado, la miré y una sonrisa tonta se dibujó en mi boca. Después de estar unos minutos mirándonos y sonriendo como dos niños pequeños, me dirigí a la cocina, tenía que terminar de preparar la cena, saqué el pescado del horno. Jesús me engañó y no preparó la ensalada, así que me puse a prepararla yo mismo. -Qué haces? -Preguntó Malú-
-Pues la cena, espero que le guste a la señorita -Reí- Estoy muerto de hambre -Exclamé-
Malú cogió una manzana, me miró y con una sonrisa pícara -Quieres? -Me preguntó-
Hice todo lo posible para coger la manzana, ella se hacía más y más para atrás, mientras reía. Viendo que no podía, la cogí de la cintura y me acerqué lentamente a ella, cuando me quise dar cuenta sus labios y los mios tan solo estaban a unos tres centímetros, la besé apasionadamente. Me despegué unos instantes de ella y en el oído le susurré `Tengo tanta hambre que te comería a besos´. Esa frase le hizo reír bastante, tímidamente me acerqué de nuevo a su boca, volví a besarle, su lengua y la mía jugueteaban sin parar.
Noté como alguien nos miraba, me separé de ella lentamente y así es, Jesús nos pilló.
-Venía a por un vaso de agua, ya me iba, seguir a lo vuestro -Empezó a reír-
-Je..Jesús, tengo que hablar contigo. -Le dije-
Salimos de la cocina, inmediatamente le conté lo importante que era para mi Malú.
Jesús, Gracias a Malú me levantó con una sonrisa, ya no tengo miedo de salir a la calle y encontrarme con papá, ya no tengo pesadillas con lo que pasó aquel día, me levanto y me acuesto pensando en ella, con una sonrisa que ilumina toda mi cara, Jesús si alguien se entera de esto, van a arruinarle la vida a Malú, todos irán detrás de ella para sacarle información, no quiero que por mi culpa se le arruine la vida. Jesús, sabes que nunca he tenido suerte en el amor, lo sabes. También sabes que desde el día que pasó eso con papá, no he vuelto a sonreír hasta que la vi a ella en las audiciones a ciegas, Malú es la razón de mi felicidad. Prométeme que no vas a contar nada de esto, a nadie, ni a tu mejor amigo, a nadie -Volví a repetirle-
-Te lo prometo. -Dijo con una sonrisa un poco forzada-
Entré a la cocina, la vi ahí sentada en la silla, con la cabeza agachada.
-Ey, que te pasa? Tranquila que Jesús no va a decir nada. -Le dije-
Levantó la cabeza y unas lagrimas recorrían muy despacio por su mejilla.
-He escuchado todo lo que le has dicho a tu hermano y -No la dejé acabar la frase, le limpié las lágrimas que recorrían por su mejilla y le abracé-
-Te quiero -Le susurré en el oído-
Después de un buen rato, estando abrazado junto a Malú, la cena estaba lista. Llamé a Jesús y nos sentamos para cenar.
-No sé si está bueno, eh? -Dije riendo-
Empezamos a cenar, Malú me miraba y sonreía, Jesús estaba callado, sin decir nada, pendiente del móvil.
-Está bueno? -Dije rompiendo el silencio-
Nadie decía nada, me estaba empezando a poner nervioso. Malú por fin rompió el silencio. -Está buenísimo cariño.
Me quedé sin palabras, una sonrisa ligera apareció en mi boca, miré a mi hermano se quedó con la boca abierta, no me lo creía, me había llamado cariño?
-Le has llamado cariño? -Preguntó Jesús-
-Si -Rió-
-Ahora es cuando Mario, no se lo cree y piensa que está soñando.
-Mario, Despierta. -Dijo Malú-
-Qué, dime dime.
-No estás soñando. -Me dijo, acercándose a mi y depositando un suave beso en la mejilla-

Acabamos de cenar, yo estaba como en una nube, aún no me lo creía. Jesús se marchó a su habitación con el ordenador. Malú y yo nos quedamos sentados en el sillón. Estaba preciosa, el corazón me latía a mil por hora, cuando la veía sonreír.
-Gracias -Le dije-
-Por qué?
-Por devolverme las ganas de vivir. -Sonreí-
Ella se acercó a mi y me dijo -Gracias a ti por aparecer en mi vida, eres diferente a todos los demás, eres especial.
Esas palabras me hicieron sonreír. La besé, comenzando por el hombro, seguidamente en el cuello, hasta llegar a su boca, sus besos eran adictivos, me volvía loco.
Me quitó la camisa blanca que llevaba, sus manos recorrían mi pecho, bajando hasta el abdomen. La cogí y la tumbé en el sillón, mientras yo me tumbaba encima de ella, depositando besos en su cuello, bajando hasta su pecho.
El teléfono de Malú sonó, al principio intentó ignorarlo, pero al insistir tanto la llamada, la respondió.
Yo la miraba y sonreía como un idiota, me hacía feliz, ella me guiñaba el ojo. Malú contestó a la llamada no con muchas ganas, hasta puso mala cara. Al colgar el teléfono, -Que pesados -Me dijo-
-Qué sepas que enfadada estás guapísima -Reí- Quién era?
-Para que me acuerde de que mañana a primera hora tengo una entrevista. -Suspiró-
-Anda ven aquí. -Pegué su pecho con el mio, dándole un beso en la frente.
-Por donde íbamos? -Me preguntó con una sonrisa pícara-
-Ya no me acuerdo -Reí-
-Mira que eres idiota. -Dijo sonriendo-
-Sí, pero tu idiota. -La acerqué a mi- ¿Tienes cosquillas?
-No -Dijo muy seria-
Empecé a hacerle cosquillas, ella no podía parar de reír, me estaba diciendo algo, no lograba entenderla, seguí haciéndole cosquillas. -Para por favor -Dijo entre risas y risas-
Le hice caso, paré de hacerle cosquillas. -Tú no decías que no tenías cosquillas? -Le pregunté sonriendo-
-Te quiero -Me dijo acercándose a mi y dejando un beso en mi mejilla-

lunes, 24 de febrero de 2014

Capítulo 6.

-Narra Mario- Se quedó callada durante unos instantes, sin saber que decir, mirando a los lados rápidamente, derecha izquierda y así sucesivamente, miró por última vez y me besó, era un beso a fuego  lento, nuestras lenguas jugueteaban y jugueteaban, nuestros labios encajaban perfectamente.
Me aparté rápidamente, vi de lejos a David Bisbal.
-Disimula -Le dije-
-Qué? Osea que un día me besas, sales huyendo, como si nada, me preguntas si me gustó el beso, te respondo con uno y te apartas diciendo que disimule. No te entiendo. -Contestó muy seria-
-Mira que eres idiota eh? Que casi nos pilla David, por eso me aparté y te dije que disimularas. -Empecé a reír sin parar-
-¿De qué te ríes? -Intentó ponerse seria, pero le salió una sonrisa de oreja a oreja-
-Estás loca.
-Dime, dime dime si estoy loca..(8) -Empezó a cantar-
Durante el tiempo que estuve con Malú, me olvidé por completo de mi hermano, me acerqué a la esquina y lo vi de lejos, sentado en un banco, hablando con una chica, mucho más mayor que él, no se de que se conocerían, me sonaba, pero el árbol que había en medio no me dejaba saber quien era. Malú se acercó a mi, depositando un beso en mi mejilla.
-Qué miras? -Dijo-
-Aquella chica de allí, has visto que guapa? -Bromeé-
Malú me miró con mala cara.
-¿Estás bromeando, no?
-No, es verdad. -Reí-
Malú se apartó de mi lado rápidamente, cogió su bolso y intentó marcharse, la cogí del brazo y acercándome lentamente hacia ella, -Donde vas? -Le dije-
-Déjame. -Respondió subiendo el tono de voz-
-Malú, que era broma, que no hay chica más bonita, más guapa, más hermosa, más perfecta que tú.
-¿Y porque la mirabas tanto? -Dijo-
-Pues comprenderás, que el que está al lado es mi hermano, la chica es más mayor que él, me suena la cara de la chica, pero ahora mismo no se decirte quien es, y de mi hermano no me fió ni un pelo.
-A ver -Se asomó y dijo sorprendida- Vanesa, que estás haciendo aquí, -Dijo mientras se acercaba a ella-
-Nada, paseaba por aquí, vi a este chico cantando, me acerqué a él y estuvimos hablando. -Respondió Vanesa-
Estuvieron hablando un buen rato Vanesa y Malú, yo hablaba con Jesús sobre como llevaba la canción que tenía que cantar en las batallas. La miraba y me salía una sonrisa de oreja a oreja, era perfecta de la cabeza a los píes, a su lado me olvidaba de todo, de mi padre, de los problemas. A su lado me sentía muy bien, a su lado soy feliz.
Malú se acercó a nosotros, ya se había ido Vanesa.
-Tengo que irme chicos. Jesús nos vemos mañana. -Dijo sonriendo-
-Puedo preguntarte algo? -Le dije-
-Sí, claro.
-¿Quieres venir a cenar a casa? No soy muy buen cocinero, pero se intenta. -Reí-
-Pensé que nunca lo dirías -Dijo susurrando, mientras me guiñaba un ojo-
-A las nueve? -Le contesté-
-Alli estaré.

Tenía que ir a comprar algo, para hacer la cena. Pensé que Malú no vendría a casa a cenar, me sorprendí bastante al escuchar su respuesta.
-Jesús, venga que tenemos que ir a comprar.
-Tú estas ligando con mi coach o es sensación mía?
-Anda vamos, Jesús no eh, no.
Durante todo el camino Jesús no paraba de hacer preguntas, se ponía un poco pesado cuando quería salirse con la suya, pero no le iba a decir la verdad. Llegamos al supermercado y empezamos a coger ingredientes para preparar la cena. Eran las siete y acabábamos de llegar a casa, me puse a meter el pescado en el horno, mientras, Jesús preparaba la ensalada.
-Jesús voy a ducharme, estate atento de que no se queme la cena. -Le dije-
-Que si, que si, corre a ducharte.
Eran las ocho y media, tenía que darme una ducha ligera. En el móvil puse un poco de música, salió su canción, la de `Ni un segundo´ no pude evitar sonreír, su imagen me venía a la cabeza.
-Mario, Malú ya ha llegado. -Dijo Jesús-
-Ya? Espera salgo en breves.
Eran las nueve, estuve mucho más rato del que creía en la ducha. Malú era muy puntual.
Salí de la ducha, con el pelo aún empapado, la vi ahí en el sillón, tan guapa como siempre. Jesús se marchó a su habitación con el ordenador, aproveché el momento para sorprenderla con un beso en el cuello.


sábado, 22 de febrero de 2014

Capítulo 5.

-Narra Mario- Si, me arrepentí mucho de no haber contestado a la llamada, tampoco entendí por qué me llamo, creía que estaba enfadada conmigo, por el beso. Me llamo a las 8 de la mañana, no se el por qué, pero no la llamé cuando me desperté, no me atreví. Tenia miedo de lo que me diría, me levanté de la cama, desperté a Jesús, hoy le dirían con quien se enfrentaría en las batallas.
Me dirigí a la cocina, me senté y bajé la cabeza, no podía más, necesitaba verla, pedirle perdón. Terminamos de desayunar, Jesús estaba nervioso, no sabía con quién le tocaría en las batallas, me contó lo de aquel chico, tenían una voz muy parecida y el estilo musical era el mismo, quizás le tocaba cantar con él.
-¿Qué pasó anoche? -Dijo Jesús-
-Nada, no seas cotilla. -Le respondí-
Esta vez no cogimos un taxi, fuimos andando, con miedo de que nos viera nuestro padre, tuvimos suerte, no nos vio, llegamos al estudio y dejé a Jesús hablando con sus compañeros, yo me esperé en un banco que había por allí, con miedo de encontrarla. De lejos pude ver a Jesús hablando con una chica, no distinguía muy bien quien era, se puso de perfil y la vi, me tembló todo el cuerpo, Jesús me señaló y ella me miró, se dirigió hacia mi. No sabía si salir corriendo, me temblaban las piernas, me puse nervioso, cada vez estaba más y más cerca de mi.
-Puedo sentarme? -Dijo Malú- Esta vez no estaba sonriendo, parecía enfadada.
-Sí, claro. -Le contesté- Con la cabeza agachada, no me atrevía a mirarla a los ojos.
-No tienes nada que decirme? Me besas y te marchas, sin decir palabra. -Dijo muy seria-
-Lo siento, de verdad, no debí hacerlo. ¿Y qué querías que te dijera? No sabía como ibas a reaccionar, y si te enfadabas y dejabas de hablarme. -Volví a agachar la cabeza-
-¿Por qué lo hiciste?
-Quizás me gustas, pero no quiero enamorarme de una persona que jamás estaría conmigo. -Dije-
-¿Y por qué no?
-La mejor cantante femenina del país nunca estaría con un chico tan normalito como yo, que no soy nada al lado tuyo.
-Eres idiota. -Dijo sonriendo-
Se acercó a mi, me abrazó y me besó en la mejilla. Se marchó, tenía que decir con quien se iban a enfrentar los de su equipo. Me quedé sorprendido cuando me abrazó, y mucho más cuando me dio un beso en la mejilla, ¿Por qué lo hizo? ¿Le gustaré? me pregunto a mi mismo, pero sería imposible. Nunca tengo suerte en el amor.
Pasaban las horas, yo seguía ahí en el banco, con la guitarra, esperando a Jesús.
-¿Mario? Dijo alguien a mis espaldas.
-Cuanto tiempo sin verte Lucía, ¿Qué haces por aquí? Lucía era mi mejor amiga, hacía unos meses que no la veía, se marchó de viaje y no volví a saber nada de ella.      
-Pues aquí dando una vuelta, ¿Y tú que haces aquí con la guitarra? -Dijo sonriendo-
-Esperando a que salga Jesús, que hoy le decían con quien se enfrentaba en las batallas. -Sonreí-
-Bueno, pues me espero aquí y ya le saludo, que tengo ganas de verle también.
Lucía y mi hermano se llevaban muy bien, y a Jesús le daría una sorpresa enorme volver a verla. Estuvimos esperando a Jesús, me contó muchas cosas, sobre su viaje a París, estuvimos riendo, pasé un buen rato a su lado, al estar con ella me olvidé por completo de lo que ocurrió la noche anterior.
Llegó Jesús, se quedó sorprendido al verla. Se dieron un abrazo, casi se queda sin respirar Lucía, de lo fuerte que le abrazó Jesús. Estuvimos un rato hablando y Lucía se tenia que marchar, me apunté su teléfono, le dí un abrazo y se marchó. Para mi sorpresa, Malú estaba de lejos mirando mi abrazo con Lucía. Volvieron a temblar mis piernas, la vi de lejos y su sonrisa que alumbraba todas las calles oscuras, cada vez que la veo me gusta más y más. Nos acercamos a ella, Jesús la abrazó, mi hermano era muy cariñoso, siempre está abrazando a todas las chicas, la saludé con dos besos en la mejilla, por mi cabeza se me pasó besarle, pero no quería volver a fastidiarlo, con dos besos tenía que conformarme.
-Jesús vas a contarme ya con quien te ha tocado en las batallas y que canción vas a cantar? -Le pregunté-
-Ah.. si, pues con Marina, una chica de 13 años y vamos a cantar la canción de Pablo y Jesse & Joy, La de la mala suerte.
-Me encanta esa canción. -Le respondí sonriendo- Malú se quedó mirando, creo que nunca me había visto sonreír así.
Jesús vio a un amigo y se marchó a hablar con él. Aproveché el momento para hablar con Malú, no se porque le hice esa pregunta, me salió sola.
-¿Te gustó el beso?

                                                       

viernes, 21 de febrero de 2014

Capítulo 4.

-Narra Mario- Llegamos a su casa, nos enseñó el salón, allí fue donde estuvimos toda la tarde. Le di las gracias por todo, todo lo que estaba haciendo por mi hermano Jesús, ella me respondió con la mejor sonrisa del mundo. Aprovechando el momento en el que Jesús había ido al baño me preguntó lo que pasaba con mi padre y con Jesús, se lo conté todo, al terminar de contarlo una lágrima recorría lentamente por mi mejilla. Me era difícil recordar lo que pasó, ver a mi hermano en aquella habitación encerrado mientras lloraba, esa imagen no saldría nunca de mi cabeza. Malú me dio un abrazo, no era un abrazo cualquiera, era el abrazo que siempre deseé.
Jesús salió del baño, se dirigió hacia donde estaba su guitarra, bueno era mía pero se la regalé para las audiciones a ciegas, para que le diera suerte, cogió la guitarra, se sentó en el sillón, me miró, sonrió y me dijo si cantábamos algo.
-Jesús, si te piensas que voy a cantar estás muy equivocado.
-Yo quiero escucharos cantar a los dos. -Dijo Malú con esa sonrisa, era imposible decir que no-
A mi me daba mucha vergüenza cantar delante de ella, la única mujer que me ha visto cantar ha sido mi madre. Cogí la guitarra, empecé a tocar, primero empezó a cantar Jesús, más tarde comencé yo.

Enséñame a rozarte lento, quiero aprender
a quererte de nuevo. Susurrarte al oído
que puedo. Si quieres te dejo un minuto,
pensarte mis besos, mi cuerpo y mi fuego
que yo espero si tardas, porque creo que
te debo mucho.

Al llegar al estribillo, empezó a cantar con nosotros, dejé de cantar para escucharla mejor, solo continué tocando la guitarra, mi hermano Jesús si seguía cantando con ella. Acabamos la canción, Malú nos miró, sonrió y comenzó a hablar.
-Es increíble, la voz más bonita que tenéis los dos, los giros que hacéis parecidos a Pablo, es increíble.
-Tú voz es mucho más bonita -Dijo Jesús-
Le dí un pequeño golpe en el hombro a Jesús, si por él fuera se casaba con Malú, Jesús es muy buen niño, pero un poquito chulo también, si ve a una chica que le gusta ¡PELIGRO!. Eran las nueve y media de la noche, se nos pasó la tarde muy rápido, estuvimos bastante bien. Decidí que ya era hora de marcharnos, Malú tendría cosas que hacer y nosotros no íbamos a estar molestando.

-Bueno Malú, nosotros nos vamos ya, que seguro que tienes algo mejor para hacer que estar aquí hablando con nosotros.
-Tú crees que algo mejor es estar acostada, aburrida, viendo la televisión hasta quedarme dormida? -Dijo Malú, con una sonrisa dibujada en su boca-
-Bueno, si lo dices así, no. -Reí-
-Entonces os quedáis a cenar o os vais?
-Nos quedamos, nos quedamos. -Saltó Jesús, metiéndose por medio-

Jesús se metió por medio de la conversación y a Malú le hizo mucha gracia. Cuando estemos en casa vamos a hablar tu y yo -Dije susurrando- Jesús me escuchó y se fue al salón a ver la televisión. Yo me quedé en la cocina ayudando a Malú a preparar una ensalada. Me hacía gracia verla así, cortando la lechuga, jamás me imaginé que la vería así, era tan natural. Me quedé embobado mirando su sonrisa, esa sonrisa que volvía loco a cualquiera, me perdía en ella, era preciosa. Estuvimos cenando, entre risas y risas. Jesús le contó un montón de anécdotas nuestras, Malú no paraba de reír y yo no paraba de mirarla.
Jesús se quedó durmiendo en el sillón, no se porque lo hice, estábamos hablando tan solo a unos centímetros y me lancé a besarle, no se en que estaría pensando, rápidamente me eché para atrás, sin decir palabra, solo se que lo hice mal, no debí besarle. Desperté a Jesús y nos fuimos, sin decir palabra, Malú seguía en la misma posición, no dijo nada, se quedó asombrada. Fastidié el momento, lo fastidié todo.
Cogimos un taxi, ya que el coche estaba en el taller, durante el camino de vuelta a casa, no podía dejar de pensar en ella, de pensar en el beso que le dí. Su sonrisa que me volvía loco, me encantaba. Quizás me estaba enamorando, pero Malú y yo nunca podríamos tener nada juntos, yo no soy nadie, y ella es la mejor cantante femenina del país, nunca estaría con un chico como yo, tan normalito.
Llegamos a casa, entré y directamente me acosté, no tenía ganas de nada, lo jodí todo. Jesús se acostó y a los dos minutos ya estaba durmiendo.
Pasaban las horas, las dos, las tres, las cinco, no podía dormir, estaba dando vueltas en el colchón, de un lado a otro, pensando en ella, en su sonrisa, en el beso. Conseguí dormirme y poco después sonó el teléfono, lo ignoré, estaba tan cansado que no podía ni abrir los ojos para ver quien era.
Acabé arrepintiéndome, tenía que haber contestado a esa llamada.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Capítulo 3.

-Narra Jesús- La cara que se nos quedó a mi hermano Mario y a mi era de película. Era él, el chico que puso de moda los pañuelos, el chico que tiene enamoradas a miles de personas, el que siempre va acompañado de su guitarra, vaya donde vaya. Pablo Alborán entró por esa puerta roja, yo no sabía qué hacer ni que decir, me quedé mudo no me salían las palabras.
-Jesús, vaya actuación. Ha sido maravilloso que hayas cantado una canción mía, lo has echo genial. -Me dijo Pablo-
-Gra... Gracias -Le respondí como pude-
-Me alegro un montón que estés dentro, en el equipo de una gran amiga mía. -Dijo sonriente-
Me lancé a abrazarlo, mientras que algunas lágrimas recorrían lentamente por mis mejillas. Estuvimos hablando durante un rato, cantamos juntos un trozo de la canción `Quién´.
`Quién abrirá la puerta hoy, para ver salir el sol,
sin que lo apague el dolor que me dejó aquella obsesión
de tu corazón con mi corazón de mis manos temblorosas
arañando el colchon´

La puerta roja volvió a abrirse, Pablo y yo seguíamos cantando, entró Malú, se quedó sorprendida al ver a Pablo, y al ver que estaba cantando conmigo. Al terminar de cantar, Pablo y Malú se abrazaron, hacían muy buena pareja, al rato Malú me abrazó a mi, yo le presenté a mi hermano. La cara de Mario era un show, se quedó embobado mientras ella sonreía, ya le dije yo que su sonrisa y su mirada le iban a hipnotizar.

-Narra Mario- Me perdí en su mirada, la mirada más bonita que había visto nunca, por la televisión era guapa, pero en persona no os lo podéis ni imaginar. La tenía enfrente de mi, no sabía que decirle, ella me saludó, yo le respondí con una sonrisa, en ese momento era lo único que me salía. Mi hermano Jesús al verme comenzó a reír. Pablo Alborán ya se marchó hace unos minutos, Malú también, tenía que seguir grabando.

-Narra Jesús- Terminaron de grabar y me encontré con todos mis compañeros, había un chico más o menos de mi edad, que me llamó muchísimo la atención.
-Hola, me llamo Jesús.
-Hola soy Iván.
-¿Qué canción has cantado? Que bien, que estés dentro. -Le dije con una sonrisa-
- Que bonita la vida, de Dani Martín.
-Preciosa canción, sé quien es.
Llegó Malú, nos saludó a todos los que estábamos en su equipo. El chico que conocí, seguía triste, alejado de todos los demás, en una esquina, apartado del mundo, lo poco que hablé con el me pareció simpático, quizás le cuesta relacionarse con las personas, desde el primer momento me llamó la atención, llevaba ropa un poco vieja, y varias heridas. Volví a acercarme al rincón donde estaba él, esta vez me senté en el suelo a su lado.
-¿Qué te pasa? -Le pregunté-
-Nada, no te preocupes. -Me respondió mientras comenzaban a inundarse sus ojos-
-Puedes contármelo, tranquilo no voy a decirle nada a nadie.
-No, no puedo contarlo. -Me contestó-
-Si necesitas algo me lo pides. -Le abracé-
-Gracias Jesús.

Los chicos ya se habían ido con sus padres, mi hermano no se donde se metió, que me dejó ahí solo. Malú al verme solo, se quedó a mi lado esperando a que Mario viniera a por mi.
-Jesús, y con qué edad empezaste a cantar? -Me preguntó sonriendo-
-Bueno, mi madre me cantaba a todas horas, luego empezó mi hermano a cantar por diversión y yo empecé un día en la ducha y a mi madre le encantó, desde ese momento, supe que tenía que dedicarme al mundo de la música. -Le contesté con una lágrima en la cara-
-Pero no llores, a ver ¿Qué te pasa? -Volvió a preguntarme-
- La única familia que tengo es mi hermano.
Malú me abrazó y por fin apareció mi hermano.
-Siento llegar tarde, el coche he tenido que dejarlo en el taller. -Dijo mi hermano-
-No te preocupes, he estado yo con Jesús mientras no venías. -Le respondió Malú-
-Gracias, bueno Jesús, vamos que de aquí a casa hay un buen camino para andar.
-Yo os acerco a vuestra casa, subir al coche.
-De verdad, gracias Malú.
Íbamos en el coche, yo por ser el pequeño, tenía que ir en el asiento de atrás. Miré por la ventana fijamente y le vi.
-Mario, tenemos que salir corriendo, papá me ha visto por la ventana. -Le dije angustiado-
-Mierda -Gritó Mario-
-Qué pasa? -Pregunto Malú-
-Tenemos que salir de aquí, ya.
El semáforo se puso en verde, Malú aceleró un poco más el coche, mi padre nos seguía, iba detrás de nosotros. Se iba a ir todo a la mierda, si mi padre me volvía a llevar a casa, me seguiría pegando, no me dejaría cantar, mi vida volvería a ser un auténtico desastre. Intentamos despistarlo, lo logramos, pero mi padre vio que nos dirigíamos a la calle donde estaba la casa que teníamos alquilada, Malú se dio cuenta y cambió de dirección, nos llevó a su casa.

martes, 18 de febrero de 2014

Capítulo 2.

Me había quedado dormido, mis párpados no resistían más, después de un día entero sin poder dormir, el sueño pudo conmigo. Cuando mejor estaba, el teléfono sonó, atendí rápidamente. 
No me creía lo que me estaban diciendo, al colgar el teléfono fui rápidamente a la habitación donde se encontraba mi hermano Jesús. 
Jesús, que te han cogido, que estás en las audiciones a ciegas. 
En ese momento, la cara de mi hermano era un espectáculo, no se lo creía. Siempre he estado orgulloso de mi hermano, pero en estos instantes muchísimo más. Se presentaron  más de diez mil niños y que lo hayan cogido es todo un orgullo. 
Cogimos la guitarra para empezar a preparar la canción que tocaría y cantaría, no sabía que canción escoger, le sugerí que cantara una de Pablo Alborán. Jesús aceptó, cogió la guitarra y empezó. La canción que había escogido era preciosa, en una semana comenzaban las audiciones a ciegas y los nervios aumentaban en Jesús.
Mario y si no se giran -Me preguntó- 
Verás como sí, confía en mi. -Le guiñé el ojo y el siguió con su guitarra- 

Después de una semana entera ensayando, llegó el día. Jesús estaba muy nervioso, aún no se lo creía. 
Llegamos allí, habían muchos niños. Comenzaron a salir, el turno de Jesús aún no había llegado. 
Llegó Jesús Vázquez y comenzó a hablar con nosotros un rato, mi hermano ya sabía que su turno había llegado, estaba muy nervioso. 
Jesús tu turno -Le dijo el presentador- 

-Narra Jesús- Es mi turno, voy a dar lo mejor de mi, quiero dedicarme a esto y necesito lograrlo. 
Va a salir bien -Me decía constantemente en mi cabeza- Todo va a salir bien -Volví a repetir- 
Tania me deseó suerte, llegó el momento. La puerta roja se abrió, comencé a caminar. 
No estaba nervioso, el escenario me daba seguridad. 
-No era prisionero de tus labios y ahora que estás lejos,
yo te deseo como el aire del baile de tu cuerpo,
puedes olvidar mi nombre, puedes olvidar mis besos,
pero en el aire permanecen mi voz y mi recuerdo- 
En los últimos segundos comenzaron a girarse primero fue Rosario.
 La silla que yo quería que se girara aguantó hasta el último segundo para girarse. 

Comenzaron a preguntarme la edad, el nombre y de donde venía, les respondí y más tarde Malú y Rosario empezaron a pelearse por tenerme en su equipo.

A mi me has puesto la piel de gallina, durante toda tu actuación. -Dijo Rosario- Si te vienes conmigo me vas a hacer muy feliz. 

Pero a ti quien te ha enseñado a cantar así chiquillo? Tienes una voz preciosa y haces unos giros muy parecidos a Pablo, a mi me has matao. He de decir, que me he girado la última, porque estaba disfrutando tu actuación, una actuación magnífica. A mi me harías la mujer más feliz del mundo si te vinieras a mi equipo.

Sois las dos muy grandes, agradezco de corazón que os hayáis dado la vuelta, pero desde un principio ya tenía clara mi elección, me voy con Malú. 
Malú pegó un chillido y vino corriendo hacia mi para darme un abrazo. Mientras me abrazaba, me dijo en el oído susurrando `Gracias´. Le respondí, `Gracias a ti por todo´. 
Abracé a Rosario y más tarde David me dijo `Suerte Campeón´. Él no se había girado, quizás no le traté de convencer.  
Corrí hacia la sala donde se encontraba mi hermano Mario, le abracé muy fuerte, al fin y al cabo gracias a él, estoy en La Voz Kids. 
Alguien quiere hablar contigo -Dijo Jesús Vázquez- 
La puerta roja, se abrió poco a poco, no me podía creer lo que mis ojos estaban viendo, era él. 




jueves, 13 de febrero de 2014

Capítulo 1.

Me levanté a las 5 de la mañana, no podía dormir, no podía dejar de pensar en lo que pasó aquel día. 
Aquel día, llegué a casa de mi padre de visita, yo me había ido a un piso de alquiler a vivir hace unos meses. Entré y me dirigí a la habitación de mi hermano pequeño Jesús, nada más verme me dijo `Mario llévame contigo´ y me abrazó. Se estaba tocando mucho la espalda, algo no iba bien, le levanté la camisa y me quedé sin palabras. Tenía la espalda roja, incluso con un poco de sangre, estaba llorando. 
Ha sido papá, verdad? 
Llévame contigo por favor -Me dijo mientras le caía una lágrima- 
Hazte la maleta, voy a hablar con papá mientras. 

Me dirigí hacia el comedor, allí estaba él en su sillón, tomándose una cerveza. 

Tenemos que hablar
Qué quieres? -Dijo subiendo el tono de voz- 
Cómo te atreves a hacerle lo que le has echo a tu hijo? 
Soy su padre, vive conmigo y hará lo que yo quiera -Empezó a reír-
Ya no vive contigo, se viene a vivir conmigo. 
Ese sinvergüenza se va a quedar aquí. -Dijo chillando- 

Fui a la habitación, ignorando los chillidos que pegaba mi padre, cogí a mi hermano y me lo llevé. Mi padre salió detrás de nosotros corriendo, pero no logró alcanzarnos. Yo no sabía que mi hermano vivía en esta situación, desde que murió mi madre, él se pasaba las horas en el bar y cuando venía se iba a su habitación con una botella de alcohol. 

Papá me va a matar -Dijo llorando- 
Jesús tranquilízate. A mi lado nadie te va a hacer nada. 
Papá me escuchó cantando y.. -Agachó la cabeza y continuó llorando- 
Ahora necesitas descansar, pero primero ven que te cure las heridas. 

Le curé las heridas, y se quedó en el salón viendo la televisión. A mi hermano desde pequeño le encanta cantar, mi madre le cantaba a todas horas. Mi padre cambió por completo, cuando mi madre murió. Tuvo un accidente de coche. Él, antes de que muriera mi madre, siempre estaba con mi hermano, le llevaba a los entrenamientos,pasaban la tarde juntos.. 
Desde su muerte, empezó a tratarlo diferente. Siempre estaba en el bar, gastando el poco dinero que teníamos para pasar el mes en alcohol. 

*Un rato después* 

Jesús, que te apetece cenar?
Nada, no tengo hambre. -Respondió-
Algo tienes que cenar, si no, no te dejo ver esta noche el programa ese que te gusta. 
Es verdad, hoy echan La Voz. -Dijo sonriendo- 

Miré en el frigorífico y no había gran cosa, tenía que hacer la compra, había una pizza de 4 quesos, la metí en el horno, cogimos unas coca-colas y empezamos a ver La Voz. Nada más salir Malú, a mi hermano se le iluminó la cara, le encantaba. Empezó a decirme, ¿Que guapa es la chiquilla, eh? La verdad, es que nunca me había fijado, pero sí, era preciosa. Tanto hablar de Malú que casi se nos quema la pizza. Empezamos a cenar, mientras comentábamos el programa. 

Que se te cae la baba Mario -Me dijo sonriendo- 
¿A mi? que va, eso a ti. -Reí- 
Mañana voy a ir al instituto? -Preguntó- 
No, mañana no vas. Te voy a cambiar a otro instituto, así papá no sabe donde estás. 
Joder, es cómo empezar de cero. -Dijo con mala cara- 

*Al día siguiente* 

Pillé a mi hermano cantando en el sillón, mientras tocaba la guitarra, cantó la canción `Solamente Tú´ y la verdad es que lo hacía muy bien, así que decidí llevarlo al casting, me enteré hace unos días que iban a hacer La Voz Kids, mi hermano podía presentarse, aún no había cumplido los 15. Era una sorpresa, él no sabía a donde íbamos, al llegar allí se puso muy nervioso, comenzó a temblar y a sudar. 

Tranquilo, vas a hacerlo genial. -Le dí un abrazo- 
Pero, si no me he preparado ninguna canción. -Respondió-
Sí, la de Solamente Tú. 

Era su turno, lo iba a hacer genial. 
Al salir por esa puerta roja, vino corriendo hacia mi y me abrazó. Me contó que le había salido genial, pero que habían muchos niños que se habían presentado y tenían muy buena voz.
Ahora solo tocaba esperar unas semanas, incluso algunos meses. 

Las heridas de su espalda estaban cicatrizando, y le seguían doliendo un poco. Nunca le voy a perdonar lo que le ha echo a mi hermano, para mí el ya no existe, no quiero verlo nunca más. 
Ya hay que tener poca vergüenza, para pegar a un hijo con la correa en la espalda. 

Íbamos en el coche y en la radio sonó una canción de Malú, mi hermano Jesús se puso a sonreír como un niño pequeño, y a cantarla.

Jesús, si te llaman para La Voz Kids, y los coach se dan la vuelta, ¿Con quien te irías? -Le pregunté- 
Pues, con la persona que tiene la mejor sonrisa del mundo, con la que me he refugiado con su música, cuando papá venía borracho, la única persona que me hace sonreír en los momentos mas duros de la vida, la persona más guapa que hay en este planeta, ¿Sabes quien es no? -Reí- 
Tu querida Malú. -Contesté sonriendo-