-Narra Jesús- La cara que se nos quedó a mi hermano Mario y a mi era de película. Era él, el chico que puso de moda los pañuelos, el chico que tiene enamoradas a miles de personas, el que siempre va acompañado de su guitarra, vaya donde vaya. Pablo Alborán entró por esa puerta roja, yo no sabía qué hacer ni que decir, me quedé mudo no me salían las palabras.
-Jesús, vaya actuación. Ha sido maravilloso que hayas cantado una canción mía, lo has echo genial. -Me dijo Pablo-
-Gra... Gracias -Le respondí como pude-
-Me alegro un montón que estés dentro, en el equipo de una gran amiga mía. -Dijo sonriente-
Me lancé a abrazarlo, mientras que algunas lágrimas recorrían lentamente por mis mejillas. Estuvimos hablando durante un rato, cantamos juntos un trozo de la canción `Quién´.
`Quién abrirá la puerta hoy, para ver salir el sol,
sin que lo apague el dolor que me dejó aquella obsesión
de tu corazón con mi corazón de mis manos temblorosas
arañando el colchon´
La puerta roja volvió a abrirse, Pablo y yo seguíamos cantando, entró Malú, se quedó sorprendida al ver a Pablo, y al ver que estaba cantando conmigo. Al terminar de cantar, Pablo y Malú se abrazaron, hacían muy buena pareja, al rato Malú me abrazó a mi, yo le presenté a mi hermano. La cara de Mario era un show, se quedó embobado mientras ella sonreía, ya le dije yo que su sonrisa y su mirada le iban a hipnotizar.
-Narra Mario- Me perdí en su mirada, la mirada más bonita que había visto nunca, por la televisión era guapa, pero en persona no os lo podéis ni imaginar. La tenía enfrente de mi, no sabía que decirle, ella me saludó, yo le respondí con una sonrisa, en ese momento era lo único que me salía. Mi hermano Jesús al verme comenzó a reír. Pablo Alborán ya se marchó hace unos minutos, Malú también, tenía que seguir grabando.
-Narra Jesús- Terminaron de grabar y me encontré con todos mis compañeros, había un chico más o menos de mi edad, que me llamó muchísimo la atención.
-Hola, me llamo Jesús.
-Hola soy Iván.
-¿Qué canción has cantado? Que bien, que estés dentro. -Le dije con una sonrisa-
- Que bonita la vida, de Dani Martín.
-Preciosa canción, sé quien es.
Llegó Malú, nos saludó a todos los que estábamos en su equipo. El chico que conocí, seguía triste, alejado de todos los demás, en una esquina, apartado del mundo, lo poco que hablé con el me pareció simpático, quizás le cuesta relacionarse con las personas, desde el primer momento me llamó la atención, llevaba ropa un poco vieja, y varias heridas. Volví a acercarme al rincón donde estaba él, esta vez me senté en el suelo a su lado.
-¿Qué te pasa? -Le pregunté-
-Nada, no te preocupes. -Me respondió mientras comenzaban a inundarse sus ojos-
-Puedes contármelo, tranquilo no voy a decirle nada a nadie.
-No, no puedo contarlo. -Me contestó-
-Si necesitas algo me lo pides. -Le abracé-
-Gracias Jesús.
Los chicos ya se habían ido con sus padres, mi hermano no se donde se metió, que me dejó ahí solo. Malú al verme solo, se quedó a mi lado esperando a que Mario viniera a por mi.
-Jesús, y con qué edad empezaste a cantar? -Me preguntó sonriendo-
-Bueno, mi madre me cantaba a todas horas, luego empezó mi hermano a cantar por diversión y yo empecé un día en la ducha y a mi madre le encantó, desde ese momento, supe que tenía que dedicarme al mundo de la música. -Le contesté con una lágrima en la cara-
-Pero no llores, a ver ¿Qué te pasa? -Volvió a preguntarme-
- La única familia que tengo es mi hermano.
Malú me abrazó y por fin apareció mi hermano.
-Siento llegar tarde, el coche he tenido que dejarlo en el taller. -Dijo mi hermano-
-No te preocupes, he estado yo con Jesús mientras no venías. -Le respondió Malú-
-Gracias, bueno Jesús, vamos que de aquí a casa hay un buen camino para andar.
-Yo os acerco a vuestra casa, subir al coche.
-De verdad, gracias Malú.
Íbamos en el coche, yo por ser el pequeño, tenía que ir en el asiento de atrás. Miré por la ventana fijamente y le vi.
-Mario, tenemos que salir corriendo, papá me ha visto por la ventana. -Le dije angustiado-
-Mierda -Gritó Mario-
-Qué pasa? -Pregunto Malú-
-Tenemos que salir de aquí, ya.
El semáforo se puso en verde, Malú aceleró un poco más el coche, mi padre nos seguía, iba detrás de nosotros. Se iba a ir todo a la mierda, si mi padre me volvía a llevar a casa, me seguiría pegando, no me dejaría cantar, mi vida volvería a ser un auténtico desastre. Intentamos despistarlo, lo logramos, pero mi padre vio que nos dirigíamos a la calle donde estaba la casa que teníamos alquilada, Malú se dio cuenta y cambió de dirección, nos llevó a su casa.
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