martes, 25 de febrero de 2014

Capítulo 7.

-Narra Mario- Le dí un beso en el cuello, seguido de otro en la mejilla. Se quedó sin decir palabra, pero tenía una sonrisa de oreja a oreja, y sus ojos brillaban sin parar. Me senté a su lado, la miré y una sonrisa tonta se dibujó en mi boca. Después de estar unos minutos mirándonos y sonriendo como dos niños pequeños, me dirigí a la cocina, tenía que terminar de preparar la cena, saqué el pescado del horno. Jesús me engañó y no preparó la ensalada, así que me puse a prepararla yo mismo. -Qué haces? -Preguntó Malú-
-Pues la cena, espero que le guste a la señorita -Reí- Estoy muerto de hambre -Exclamé-
Malú cogió una manzana, me miró y con una sonrisa pícara -Quieres? -Me preguntó-
Hice todo lo posible para coger la manzana, ella se hacía más y más para atrás, mientras reía. Viendo que no podía, la cogí de la cintura y me acerqué lentamente a ella, cuando me quise dar cuenta sus labios y los mios tan solo estaban a unos tres centímetros, la besé apasionadamente. Me despegué unos instantes de ella y en el oído le susurré `Tengo tanta hambre que te comería a besos´. Esa frase le hizo reír bastante, tímidamente me acerqué de nuevo a su boca, volví a besarle, su lengua y la mía jugueteaban sin parar.
Noté como alguien nos miraba, me separé de ella lentamente y así es, Jesús nos pilló.
-Venía a por un vaso de agua, ya me iba, seguir a lo vuestro -Empezó a reír-
-Je..Jesús, tengo que hablar contigo. -Le dije-
Salimos de la cocina, inmediatamente le conté lo importante que era para mi Malú.
Jesús, Gracias a Malú me levantó con una sonrisa, ya no tengo miedo de salir a la calle y encontrarme con papá, ya no tengo pesadillas con lo que pasó aquel día, me levanto y me acuesto pensando en ella, con una sonrisa que ilumina toda mi cara, Jesús si alguien se entera de esto, van a arruinarle la vida a Malú, todos irán detrás de ella para sacarle información, no quiero que por mi culpa se le arruine la vida. Jesús, sabes que nunca he tenido suerte en el amor, lo sabes. También sabes que desde el día que pasó eso con papá, no he vuelto a sonreír hasta que la vi a ella en las audiciones a ciegas, Malú es la razón de mi felicidad. Prométeme que no vas a contar nada de esto, a nadie, ni a tu mejor amigo, a nadie -Volví a repetirle-
-Te lo prometo. -Dijo con una sonrisa un poco forzada-
Entré a la cocina, la vi ahí sentada en la silla, con la cabeza agachada.
-Ey, que te pasa? Tranquila que Jesús no va a decir nada. -Le dije-
Levantó la cabeza y unas lagrimas recorrían muy despacio por su mejilla.
-He escuchado todo lo que le has dicho a tu hermano y -No la dejé acabar la frase, le limpié las lágrimas que recorrían por su mejilla y le abracé-
-Te quiero -Le susurré en el oído-
Después de un buen rato, estando abrazado junto a Malú, la cena estaba lista. Llamé a Jesús y nos sentamos para cenar.
-No sé si está bueno, eh? -Dije riendo-
Empezamos a cenar, Malú me miraba y sonreía, Jesús estaba callado, sin decir nada, pendiente del móvil.
-Está bueno? -Dije rompiendo el silencio-
Nadie decía nada, me estaba empezando a poner nervioso. Malú por fin rompió el silencio. -Está buenísimo cariño.
Me quedé sin palabras, una sonrisa ligera apareció en mi boca, miré a mi hermano se quedó con la boca abierta, no me lo creía, me había llamado cariño?
-Le has llamado cariño? -Preguntó Jesús-
-Si -Rió-
-Ahora es cuando Mario, no se lo cree y piensa que está soñando.
-Mario, Despierta. -Dijo Malú-
-Qué, dime dime.
-No estás soñando. -Me dijo, acercándose a mi y depositando un suave beso en la mejilla-

Acabamos de cenar, yo estaba como en una nube, aún no me lo creía. Jesús se marchó a su habitación con el ordenador. Malú y yo nos quedamos sentados en el sillón. Estaba preciosa, el corazón me latía a mil por hora, cuando la veía sonreír.
-Gracias -Le dije-
-Por qué?
-Por devolverme las ganas de vivir. -Sonreí-
Ella se acercó a mi y me dijo -Gracias a ti por aparecer en mi vida, eres diferente a todos los demás, eres especial.
Esas palabras me hicieron sonreír. La besé, comenzando por el hombro, seguidamente en el cuello, hasta llegar a su boca, sus besos eran adictivos, me volvía loco.
Me quitó la camisa blanca que llevaba, sus manos recorrían mi pecho, bajando hasta el abdomen. La cogí y la tumbé en el sillón, mientras yo me tumbaba encima de ella, depositando besos en su cuello, bajando hasta su pecho.
El teléfono de Malú sonó, al principio intentó ignorarlo, pero al insistir tanto la llamada, la respondió.
Yo la miraba y sonreía como un idiota, me hacía feliz, ella me guiñaba el ojo. Malú contestó a la llamada no con muchas ganas, hasta puso mala cara. Al colgar el teléfono, -Que pesados -Me dijo-
-Qué sepas que enfadada estás guapísima -Reí- Quién era?
-Para que me acuerde de que mañana a primera hora tengo una entrevista. -Suspiró-
-Anda ven aquí. -Pegué su pecho con el mio, dándole un beso en la frente.
-Por donde íbamos? -Me preguntó con una sonrisa pícara-
-Ya no me acuerdo -Reí-
-Mira que eres idiota. -Dijo sonriendo-
-Sí, pero tu idiota. -La acerqué a mi- ¿Tienes cosquillas?
-No -Dijo muy seria-
Empecé a hacerle cosquillas, ella no podía parar de reír, me estaba diciendo algo, no lograba entenderla, seguí haciéndole cosquillas. -Para por favor -Dijo entre risas y risas-
Le hice caso, paré de hacerle cosquillas. -Tú no decías que no tenías cosquillas? -Le pregunté sonriendo-
-Te quiero -Me dijo acercándose a mi y dejando un beso en mi mejilla-

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