miércoles, 26 de febrero de 2014

Capítulo 8.

-Narra Mario- Pasamos la noche entre besos y caricias, a su lado las horas se me pasaban volando. Abrí los ojos, eran las ocho de la mañana, miré a mi izquierda y allí estaba ella, seguía dormida. La miraba y sonreía como un idiota enamorado, no quería despertarla. Tras unos minutos de estar mirándola y sonriendo sin parar, decidí vestirme. Me puse lo primero que pillé, unos vaqueros y una camisa. Cerré la puerta de casa sin hacer mucho ruido y salí a la calle, con una sonrisa dibujada en mi boca. Llegué a la floristería, compré una rosa blanca. De camino a casa, entré a una confitería y compré unos dulces para desayunar.
Llegué a casa y Malú seguía durmiendo, me senté a su lado, depositando unos suaves besos en su espalda, mientras le decía -Buenos Días pequeña-, seguí por el hombro, más tarde por el cuello. Al ver que no despertaba, deposité un beso en sus labios. La rosa blanca paseaba por su espalda lentamente. Al fin despertó, estuve varios minutos dándole besos y acariciándola con la rosa.
-Buenos días pequeña -Le dije, mientras le daba la rosa blanca-
-Llevo despierta ya unos minutos -Dijo entre risas- La rosa es para mi? -Preguntó-
-No, es para una amiga. -Bromeé-
-Ah, pues corre a llevársela -Dijo con mala cara-
-Es broma, estás preciosa cuando te enfadas y recién despierta mucho más. Anda toma -Le dí la rosa, mientras me acercaba lentamente a sus labios-
-Te quiero -Me susurró en el oído-
Tras estar unos minutos besándonos y acariciándonos, nos levantamos para desayunar. Malú iba delante mía, me quedé quieto, mirándola y sonriendo como un tonto.
-Mario ¿Que miras?
-La perfección existe -Dije sonriendo-
Malú se mordió el labio inferior y me guiñó el ojo. Me quedé unos minutos embobado, me perdía en su mirada. Fuimos a la cocina, cogí los dulces, Malú me pidió un café.
-Son de chocolate -Dijo mordiéndose el labio inferior-
-Si, no hagas eso por favor.
-El qué? -Me preguntó-
-Morderte el labio inferior no, está prohibido. -Reí-
Malú volvió a hacerlo, volvió a morderse el labio inferior, ella no era consciente que al hacerlo me moría de amor. Se acercó lentamente a mi, me abrazó y más tarde me besó.
-Buenos días -Dijo Jesús, interrumpiendo el beso-
-Buenos días enano -Le respondió Malú, depositando un beso en su mejilla-
Malú estaba más cariñosa que nunca, incluso con mi hermano, sonreía y sonreía sin parar, no se le borraba la sonrisa de la cara y eso a mi me encantaba. Era increíble como de un momento para otro, tenía enfrente a las dos personas más importantes de mi vida. Que más podía pedir?. Con momentos como estos me doy cuenta que la felicidad se mide en pequeños instantes con la gente que quieres. Estaba tan embobado disfrutando de su sonrisa, que me olvidé por completo del café que me había pedido Malú unos minutos antes.
-Cariño estás ahí? -Me preguntó chasqueando los dedos muy cerca de mi cara-
-Si, si. -Respondí, dándole el café que me había pedido-
-Gracias amor. -Sonrió-
-Malú, no tenías una entrevista? -Pregunté-
-La entrevista, no me acordaba. -Dijo abriendo los ojos como dos platos-
Malú se dio prisa, terminó de desayunar rápidamente, se vistió y antes de marcharse me besó.
-Te veo luego -Me dijo-
-Te quiero -Le susurré-
Malú se marchó y Jesús y yo nos pusimos a preparar el tema que tenia que cantar en las batallas, eran esta misma tarde, Jesús estaba un poco nervioso, ya estaba acostumbrado a cantar delante de gente, y más acostumbrado todavía a cantar delante de Malú.
Las horas se pasaron muy rápido, tenía ganas de verla, la echaba de menos. Llegamos allí, Jesús se puso a hablar con unos compañeros de equipo, me quedé en aquel banco sentado. Volví a ver a Sara, mi mejor amiga, paseaba por allí y quería darle suerte a Jesús. Hablamos durante un rato, tenía que marcharse ya y me dio un abrazo y dos besos en la mejilla, se despidió y se marchó. Para mi sorpresa, Malú nos vio y no tenía muy buena cara. Se acercó a mi, esta vez no me dio ni dos besos ni nada, simplemente me cogió del brazo y empezó a hablarme.
-Ya es la segunda vez que te veo abrazado a esa chica. ¿Quién es? -Preguntó-
-Estás celosa? Malú es una amiga, la conozco desde hace mucho tiempo.
-No estoy celosa, pero te mira diferente, como si fuerais algo más. -Dijo-
-Malú no, solo es mi amiga. Yo te quiero a ti y nadie más.
-Tengo que irme, que van a comenzar las batallas.
-Te veo después? -Le pregunté-
-Quizás..
Su respuesta me hundió por completo, tenía ganas de irme a casa y encerrarme en la habitación, pero no podía tenia que ver a mi hermano Jesús en las batallas, tenia que estar a su lado.
Yo estaba entre el público, no podía dejar de mirarla, la tenía a unos metros. Llegó el turno de Jesús, intenté sacar la mejor sonrisa, pero no podía, saqué una sonrisa un poco forzada. Comenzó la canción y mi piel se puso de gallina, era preciosa esa canción y cantada por mi hermano y aquella chica, muchísimo más. Durante la canción, miré unos instantes a Malú, ella me miró y rápidamente ladeó la vista. Terminó la canción, ahora tocaba elegir el ganador de la batalla, Jesús me miró y me guiñó el ojo. Creo que yo estaba más nervioso que él, Malú dijo lo que le había parecido, sobre Jesús solo dijo palabras bonitas. Malú se levantó y gritó al aire, el nombre del ganador de la batalla. Jesús se puso a saltar y le dio un abrazo a Malú y dos besos, ella me miró y me guiñó el ojo. Yo no sabía lo que era para ella, un juego? tal vez, quise no pensar eso, porque me derrumbé al pensarlo. Un día estamos abrazados acaramelados, besándonos y otro día me dice que quizás nos veamos luego, no entendía nada. Necesitaba verla, hablar con ella. Que me dijera lo que significa esto para ella, por que yo estoy confundido. La amo más que a mi vida, ella me devolvió las ganas para seguir viviendo y ahora parece que me las quita lentamente.
Acabaron las batallas, Jesús estaba muy contento, se marchó con unos amigos a jugar a fútbol un rato, yo me quedé pensando en ella. No se por que pero entré, decidí entrar en su camerino, allí estaba ella, sorprendida al verme.
-Podemos hablar -Dije un poco serio-
-Claro, dime.
-Malú un día me das ganas para vivir, otro día me las quitas, soy algo para ti? Un juguete de usar y tirar? Si es eso lo  que soy, lo mejor será que me lo digas. No quiero sufrir más, te lo digo de verdad. Te quiero más que a mi vida. Si no me quieres, me lo dices, pero no me hagas esto.
-Tienes razón, no te quiero.
Al escuchar eso se me derrumbó el mundo, pero ella continuó la frase.
-No te quiero, te amo. Y quiero estar a tu lado, eres diferente a los demás, no quiero hacerte sufrir, quiero reír a tu lado, que me despiertes cada mañana con un beso. Y perdóname por haberme puesto así, pero te he visto abrazado a esa chica y... -No la deje acabar-
-Te quiero. -Dije mientras una lágrima recorría por mi mejilla muy lentamente-



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