sábado, 1 de marzo de 2014

Capítulo 9.

-Narra Mario- La abracé más fuerte que nunca, no quería perderle, estos últimos días a su lado habían sido los mejores días de toda mi vida. Día tras día, todo eran decepciones hasta que la vi por primera vez. Mi vida cambió por completo desde el día en que la vi, me levantaba con una sonrisa dibujada en mi boca, tenía ganas de vivir, ganas de salir a la calle, ganas de verla y no perderle nunca.
Estuvimos un buen rato abrazados, más tarde comenzamos a besarnos, su boca encajaba perfectamente con la mía, parecía un puzzle. Su respiración conseguía agitar la mía de una forma descomunal. Llamaron a la puerta, ella me dijo que me escondiera, no sabía donde, no había muchos sitios para esconderse, me quedé detrás del pequeño sillón negro que había, sentado en el suelo, ahí escondido sin decir palabra. Ella se reía al verme ahí, detrás del sillón. Abrió la puerta y otra vez, era David Bisbal, siempre interrumpiéndonos.
-Malú, te acerco a casa? -Dijo David-
-No, gracias David, me va a acercar a casa Carlos Rivera. -Mintió-
-Vale, mañana nos vemos guapa. -Le dio dos besos en la mejilla y se marchó-
Cerró la puerta y yo salí de aquel escondite. -Te va a acercar a casa Carlos? -Pregunté-
-Mira que eres idiota, pues claro que no. Me vas a acercar tú -Dijo sonriendo-
-Yo? Y si no quiero? -Bromeé-
-Pues me enfado -Dijo poniendo voz de niña pequeña-
-Anda, ven aquí. -Tiré de ella y la besé-
Pasaron unos minutos y Malú me pedía a gritos que la llevara a su casa, era imposible decirle que no, ponía voz de niña pequeña y cara de niña buena, está preciosa. Fuimos a por Jesús, en mi coche, ya lo había recogido del taller, estaba como nuevo.
-Jesús, nos tenemos que ir -Le grité, para que me oyera-
-Vale, ya voy. -Dijo-
Se montó en el coche, Jesús pidió a Malú que pusiera la radio, Cadena Dial, especificó. De camino a su casa, Jesús cantaba todas las canciones que salían en la radio y Malú sonreía. Ella se empeñó en que quería conducir, me lo dijo con voz de niña pequeña y era imposible decirle que no. Malú comenzó a cantar las canciones con Jesús, parecían dos locos. Le acaricié la pierna, ella cogió mi mano y sin apartar la vista de la carretera depositó un pequeño beso. No podía dejar de reírme, estaban los dos para grabarlos, era un show, estaban locos. Jesús dando palmas y cantando, y ella cantando y bailando, pero sin apartar la vista de la carretera.
Llegamos a su casa, Jesús bajó corriendo del coche -Malú, enséñame a tus perras -Gritaba-
Malú y Jesús salieron corriendo, -Cariño, haber si te matas, no se puede correr con tacones -Le dije-
Me miró con mala cara, pero a la vez sonreía. Yo estaba embobado, su sonrisa me mataba. Entramos a su casa, ellos directamente se fueron con las perras, yo me quedé embobado mirando una foto que Malú tenía puesta en el comedor, era ella de pequeña, estaba preciosa. Bueno, ella siempre lo está, pero en esa foto mucho más.
Me abrazó por la espalda, esos abrazos son los mejores. -Qué miras? -Dijo-
-Eras preciosa -Sonreí-
-Y lo sigo siendo -Dijo, con una gran sonrisa-
-Que creída estás hoy, no? -Pregunté-
-Idiota
-Si, pero este idiota te quiere.
Malú me miró, sonrió y me besó. Intentó quitarme la camisa que llevaba puesta. -Malú, tengo que irme a trabajar, voy a llegar tarde y me van a echar.
-Quédate conmigo aquí. -Me besó-
-Eso es lo que me gustaría, quedarme aquí contigo. Pero tengo que ir a trabajar.
Me levanté para marcharme, ella me cogió del brazo y volvió a besarme.
-Jesús donde se va a quedar? -Preguntó-
-Pues, se vendrá conmigo.
-Idiota, se queda aquí, conmigo. -Respondió-
-Te gusta llamarme idiota, eh?
-Me encanta. -Rió-
Le dije a Jesús que se quedaba con Malú, que yo tenía que irme a trabajar, Jesús se puso muy contento, estaba jugando con Danka, a Jesús le encantan los animales, Malú se puso a jugar con ellos, yo me marché.
Llegué al restaurante donde trabajaba, allí estuve varias horas, a todas horas pesando en ella, en la mujer de mi vida, pensando en las dos personas más importantes de mi vida, ella y Jesús. Estaba deseando que terminara mi turno, para poder llegar y verla.
Terminé de trabajar, me dirigí a su casa, en la radio sonaba `Me fui´ y su imagen me venía a la cabeza, sus besos, su sonrisa. Me daban bajones, pensar en que algún día quizás se cansaría de mi, nuestra relación no podría llegar a nada serio, una cantante jamás estaría con un chico tan normalito como lo soy yo. No quería pensar en eso, lo pensaba y me derrumbaba, el mundo se caía encima mía, una lagrima recorría mi mejilla.
Llegué a su casa, más calmado no quería pensar más en eso, quería vivir la vida al día y no pensar en lo que podría pasar con el tiempo, Jesús abrió la puerta.
-Enano, cómo lo has pasado? -Le pregunté, mientras le daba un beso en la frente-
-Genial, quiero más tardes así. -Dijo sonriendo-
-Claro, ¿Donde está ella?
-Está allí -La señaló-
Malú estaba sentada en un escalón mientras fumaba, estaba muy pensativa. Me senté a su lado, depositando un beso ligero en su mejilla.
-Que tal la tarde con Jesús? -Pregunté-
-Muy bien, me ha estado contando muchas cosas y hemos estado jugando con las perras. Y tú que tal en el trabajo? -Preguntó-
-Bueno, te echaba de menos. -La miré fijamente y la besé-
Pasamos para dentro, Jesús se había quedado dormido en el sillón. -Llévalo al cuarto de invitados -Dijo ella sonriendo- Lo llevé, volví al salón donde estaba ella sentada en el sillón. Llamaron a su móvil, ella respondió con una sonrisa. Yo me quedé contemplando su belleza. Terminó de hablar por teléfono.
-Era mi madre -Dijo-
-¿Y qué quería? -Sonreí-
-Mañana, que vaya a comer. Y estoy pensando en..
-En qué? -La interrumpí-
-En que vengáis -Sonrió-
-No, Malú no. Nosotros no pintamos nada allí, disfruta del día con tus padres y tu hermano. Además que dirían, si te vieran aparecer en su casa con dos desconocidos.
-Pensaba contarle mañana a mis padres lo nuestro, pero da igual, si no quieres no vengas. Ya se lo contaré otro día. -Dijo muy seria-
Me quedé de piedra, al escuchar que se lo iba a contar a sus padres, Malú se levantó enfadada y se marchó, no se donde estaría, pero no quería estar enfadado con ella, simplemente que no me veo yo allí comiendo con sus padres, y si no me aceptan o algo. Me levanté y busqué por toda la casa, en todos los rincones, hasta que la vi en el dormitorio, acostada con la ropa y con la almohada que le tapaba la cara.
-No te enfades Malú, pero y si no les gusto?
-No les tienes que gustar a ellos, tienes que gustarme a mi. Además seguro que les caes genial. -Sonrió-
-No se yo, pero iré.
-Gracias amor. -Me abrazó-
-Voy a darme una ducha de agua fría. -Le guiñé el ojo-
La verdad, es que me daba mucha vergüenza ir a comer con los padres de Malú, llevamos unas semanas juntos, pero comer con ellos tarde o temprano tenía que pasar, no me esperaba para nada que quisiera contarlo ya a sus padres.
Me metí a la ducha, con el agua fría, necesitaba una ducha así, hacía muchísimo calor, el agua caía rápidamente por todo mi cuerpo. Malú se metió a la ducha, empezó a besuquear mi cuello. Yo pasaba la mano por todo su cuerpo, muy lentamente. Mirándola y sonriendo cómo un idiota, no dejábamos de besarnos. Nuestras lenguas jugaban, nuestros labios encajaban a la perfección, Malú era muy juguetona, pasaba la mano por mi abdomen, mientras me besaba con muchísima ternura.
Tras casi una hora en la ducha, ella salió primero, estaba arrugada y yo también, parecíamos dos viejos enamorados. Se vistió rápida y salió del baño. Me vestí yo, me sequé un poco el pelo y salí rápidamente detrás de ella. Estaba en el dormitorio, llevaba el pelo mojado aún, le caían gotas por todo el cuerpo.
Sinceramente no se porqué nos vestimos. Perdidos el uno en el otro, de beso en beso llegamos a deshacernos de la ropa rápidamente hasta que acabamos siendo uno solo. Nuestros cuerpos aún desnudos, encima de aquel colchón. No podía dejar de mirarla, era perfecta. Acostados el uno encima del otro, se escuchó un pequeño gemido. Sus labios recorrían por todo mi cuerpo, llegando hasta el abdomen. Yo pasaba mi mano por su pecho y ella sonreía sin decir palabra.
Tras estar así durante un tiempo se quedó dormida en mi pecho, yo no podía conciliar el sueño. Pasaban las horas rápidamente, las dos, las cuatro, me levanté de la cama con mucho cuidado para no despertarla. Fui a ver a Jesús, estaba dormido, parece que todo el mundo podía dormir menos yo, estaba nervioso, mañana conocería en persona a sus padres, no sé si aceptarían lo mio con su hija. Cogí un vaso de agua y me senté en aquel escalón que había, mirando a las estrellas.
-Qué haces aquí casi a las cinco de la mañana? -Preguntó Malú, mientras pasaba su mano por mi cuello-
-No puedo dormir. Estrella Fugaaaaz -Grité-
-Qué, qué?
-Pide un deseo, corre.
-Ya está, que has pedido? -Sonrió-
-Si te lo digo no se cumple. Anda, vamos para dentro. -La abracé y nos marchamos a la habitación-
Malú, se acomodó entre mi pecho. -Mañana va a ser un gran día -Dijo- le contesté y se quedó dormida, no me lo creía en menos de dos minutos se había quedado dormida, besé su frente, cerré los ojos y me quedé dormido, abrazado a ella.


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