miércoles, 5 de marzo de 2014

Capítulo 13.

-Narra Mario- Me estaba poniendo nervioso, no sabía que pasaba, ella seguía sentada en el sillón, con sus manos apoyadas en la cabeza, soplaba y soplaba, cada vez más fuerte. Interrumpí aquel silencio.
-Me vas a decir que está pasando? -Pregunté-
-Mi hermano, ha tenido un accidente. -Dijo entre lagrimas-
Se levantó corriendo del sillón, subió al piso de arriba, subí detrás de ella, se vistió rápidamente, se puso lo primero que pilló.
-Voy contigo.
-No, Mario no hace falta, quédate con Jesús.
-Espérame, no voy a dejar que te vayas sola. Me visto rápido y bajo.
Me vestí rápidamente, al bajar al piso de abajo, ella ya no estaba, tardé dos minutos escasos en vestirme y ella ya se había ido. Yo quería acompañarla, no iba a dejarla sola en estos momentos, llamé corriendo a Jesús, se vistió rápido, cogimos el coche y salí rumbo al hospital. Camino al hospital le conté a Jesús lo que había ocurrido. Llegamos allí, Jesús fue a la cafetería a tomar algo para desayunar, salimos rápidamente y no nos dio tiempo a comer nada. Yo subí directamente a buscar a Malú. Tras estar volviéndome loco, dando vueltas por todo el hospital, me recorría los mismos pasillos dos veces, preguntaba y nadie me decía nada llamaba a Malú y no me cogía el teléfono, nunca me lo cogía. Llegué a un pasillo donde de lejos la vi, salí tras ella, no estaba sola, estaba abrazada a un chico, le reconocí perfectamente, era Pablo Alborán, no le faltó tiempo para llamarle y contarle lo que había ocurrido, los vi ahí abrazados, con sus miradas brillando más que nunca, me entraron celos, lo reconozco. En ese momento no sabía que hacer ni cómo reaccionar, no sabía si darme la vuelta para irme o si ir corriendo a abrazarla, escogí la primera opción ya que la segunda, todo el mundo que había en el pasillo quedaría extrañado y empezarían a hablar. Me di la vuelta, empecé a andar lentamente, con la mirada perdida, mirando al suelo, me tropecé con alguien.
-Lo siento -Dije levantando la mirada-
Era la madre de Malú, quedó sorprendida al verme ahí, le pregunté inmediatamente por José, me respondió con un -Está bien, solo fue un pequeño golpe, unas pequeñas contusiones en el hombro.
Le di un abrazo, me despedí de ella con dos besos en la mejilla, volví a la cafetería más tranquilo por que José estaba bien, pero pensando en aquel abrazo que se fundieron ella y Pablo.
Llegué a la cafetería, allí estaba Jesús, sentado en una mesa.
-Quieres un poco? -Me ofreció un poco de tostada-
-No, no tengo hambre.
Tenía un nudo en el estómago, su actitud aveces me mataba, está cariñosa conmigo y después hace cómo si no me conociera, yo empezaba a cansarme de dar todo por ella y no recibir nada a cambio. Quizás ella para mi era demasiado importante y yo solo era para ella un juguete de usar y tirar. Volví a subir a la habitación, esta vez Malú estaba sola, con el móvil. Pasé por al lado de ella, me miró y no me dijo nada, entré directamente en la habitación para ver a José. Le saludé y estuvimos hablando un buen rato, empezaron a llegar visitas y yo salí de la habitación, ella seguía allí, de la misma posición en que la vi antes de entrar a la habitación. Salí por la puerta volvió a mirarme, esta vez su mirada era fría, quedó callada durante unos segundos.
-Podemos hablar? -Rompí el silencio-
-Sí. -Su respuesta era fría, igual que su mirada-
Bajamos a la cafetería, se pidió un café, me ofreció uno pero me negué, no tenía ganas de nada.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí? -Preguntó-
-Más de lo que tu te imaginas. Te vi abrazada a Pablo, vuestras miradas brillaban más que nunca, te llamé esta mañana, no me respondes nunca cuando te llamo, nunca estas disponible para mi, yo siempre estoy para ti, me preocupo por ti, me quedé en vela cuando estabas con fiebre, controlando que no te subiera la fiebre, llevando el desayuno a tu cama, tratándote como una reina. Y tú? haces algo por mi?, me tratas como un juguete de usar y tirar, un día estás cariñosa conmigo y al otro día pasas por al lado mío y haces como si no me conocieras, yo creo que ya te he dejado claro que te quiero, que quiero pasar el resto de mis días a tu lado, darte los buenos días, despertar a tu lado, llenándote a besos todas las mañanas,tardes y noches. Tú a mi no me has demostrado nada, ni siquiera sé lo que sientes por mi, últimamente estás muy rara conmigo, distante, tu mirada ya no brilla como antes, cuando me veías. Te soy sincero, creo que no sientes nada por mí, para ti esto solo ha sido como un juego, un rollo pasajero. -Las palabras me salían solas, comencé a hablar y no podía parar, salía todo disparado-
-Necesito tiempo. -Dijo ella, fría, igual que su mirada-
Me levanté de la mesa, sin decir palabra alguna, llamé a Jesús y nos fuimos. Llegamos a casa, Jesús entró a su habitación, yo me quedé en el salón, viendo la televisión, bueno.. cambiando de canales, no quería ver nada.
Pasaban los días, las semanas, cada segundo que pasaba la echaba más y más de menos, sus besos, sus abrazos, sus caricias, la echaba de menos. Jesús habló conmigo, me hizo abrir los ojos, no podía estar encerrado en casa echándola de menos, tenía que salir a la calle, la vida continuaba, no podía seguir así, con lágrimas en los ojos al recordarla.  Le hice caso a Jesús, salí a tomar un poco el aire con él. Estuvimos dando una vuelta por el centro de Madrid, entramos a varias tiendas, comprando algunas prendas de ropa, pasamos la tarde juntos, esa tarde me olvidé por completo de todo, volví a reír, mi hermano recuperó mi sonrisa, cosa que era difícil. Paseando por las calles de Madrid, vimos un cartel que anunciaba un concierto de ella al día siguiente, Jesús quería ir, seguro que no quedaban entradas ya, aparte muchas ganas de ir no tenía. Jesús estuvo mirando por internet si quedaban entradas, no quedaba ninguna, todo completo. Iba a llenar por primera vez el Palacio de deportes y no iba a estar a su lado, me dolía solo el recordarlo.
Jesús pegó un chillido, me asustó bastante.
-Tenemos entradas. -Gritaba-
-Qué? Si están agotadas.
-Una chica no puede ir y vende dos entradas, voy a contactar con ella.
Al final si que iba a estar con ella, pero no de la forma que yo quería, en ese día tan importante para ella.

1 comentario:

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