domingo, 9 de marzo de 2014

Capítulo 14.

-Narra Mario- Jesús llamo a la chica, María se llamaba, era muy simpática, quedamos con ella a la noche para recoger las dos entradas para el concierto, eran dos entradas premium, estaríamos mucho más cerca de ella. María no podía ir, tenia que hacer un viaje urgentemente, le pagué las entradas y nos fuimos a casa.
Jesús iba durante el camino con una sonrisa, la mayor sonrisa de todas, dando palmas por la calle, la gente le miraba y se reía.
-Por fin voy a poder verla en concierto. -Sonreía-
Pasamos por la puerta del palacio de los deportes, ya había gente en la cola, con sacos de dormir, etc. Nosotros iríamos a la mañana muy temprano, sobre las ocho o así.
Llegamos a casa, eran las once o así. Jesús se marchó a su habitación y en menos de cinco minutos se quedó dormido, yo, como siempre, tardo mucho más en dormirme, siempre acabo dando vueltas en el colchón, de lado a lado rápidamente, mi cabeza daba mil y mil vueltas, pensando en todo. Me pregunto si algún día seré feliz, me lo repetía una y otra vez, no encontraba respuesta. Logré dormirme a las cuatro o así de la mañana, había estado pensando en mi vida perfecta, sin problemas, sin esconderme de nadie, siendo feliz a su lado. Sonó el despertador, bueno no era el despertador, era mi hermano Jesús chillando `Nos Vamos de Concierto´.
Entré a la ducha, mientras Jesús desayunaba. Me duché y me vestí rápidamente, una camisa blanca y un pantalón baquero negro, acompañado de unas vans. Cogí una manzana y me la comí por el camino, tampoco tenía mucha hambre, estaba nervioso, después de casi un mes sin saber nada de ella, la volvería a ver. Seguía manteniendo contacto con José, la última vez que lo vi, fue hace unos días, ese día me preguntó como estaba, no quise preguntarle nada sobre su hermana, él tampoco me contó nada de ella. Habían rumores y fotos que circulaban por Twitter, sobre que Malú había encontrado a su nuevo amor, no sabía que pensar, no sabía si creerlo, habían fotos, pero no veía nada raro, dos amigos tomando algo. No me lo creí, quise pensar en que aún seguía sola, me pidió tiempo, el tiempo pasa y ella sigue sin decirme nada, en casi un mes tenía que haber tenido tiempo de sobra, para pensar si quería seguir conmigo, o cada uno por su lado. Cuanto antes me lo dijera mejor, menos sufriría. Estoy cansado, siempre lo mismo, encerrado en la habitación, sin querer comer, derrochando lágrimas por una persona, que quizás ni se acuerda de mi.
Estuvimos en la cola, llegaba muchísima gente, Jesús se ponía a ligar con las chicas de su edad que habían en la cola, se echaban fotos y no dejaban de reír. Yo estaba ahí sentado, pegado a la pared, miré el WhatsApp, Malú estaba en línea. No me atreví a decirle nada. Entré a Twitter, estaban todos revolucionados con el concierto de esa misma noche.
Pasaban las horas rápidamente, llegó la hora. Entramos dentro, y tras esperar un poquito más, salió la banda y después salió ella, con una sonrisa dibujada en su boca, otra sonrisa de dibujó en la mía. Estábamos en primera fila, lo veíamos todo perfectamente, la tenía cerca de mi. Era magia, magia sobre el escenario. No hay palabras para decir cómo me sentía en en el concierto. Todo el mundo gritaba su nombre, todo el mundo saltaba, habían dos locos que le decían palabras mayores. Me daban ganas de explicárselo pero no, no iba a estropear este gran concierto, sabía que era especial para ella. Era la primera vez que llenaba el Palacio De Los Deportes. Cantó con varios invitados, Syntek, Rosario, Bisbal, Orozco, entre otros. Se emocionó al cantar la canción `Aprendíz´. Todo el mundo estaba emocionado, pero yo muchísimo más, tenía la piel de gallina, los ojos inundados de lágrimas. Lloré como un niño pequeño cuando le quitan su piruleta, así lloré yo al escucharla cantar Aprendíz en directo. Fue el mejor concierto de mi vida, estaba a punto de acabar, sus últimas palabras volvieron a emocionarme, ella también se emocionó. `A día de hoy, puedo decir que he llenado El Palacio De Deportes´. Esa frase se me clavó en el corazón, me sentía muy orgulloso de ella, lo mejor sería que después de este concierto estuviera yo esperándola con los brazos abiertos, mostrarle todo el cariño que siento hacía ella. Eso sería lo mejor. Acabó el concierto, Jesús me miró y sonrió.
-Vamos a verla, a su camerino. -Dijo Jesús-
-Jesús, no es buena idea.
-Que sí, hazme caso por una vez en tu vida. -Me guiñó el ojo-
Intentamos colarnos como pudimos, llegamos a su puerta. Me temblaban las piernas, el corazón me latía a mil por hora. Cogí el móvil rápidamente, abrí su WhatsApp.
-Que gran concierto guapa, me has dejado sin palabras ole tú, no veas tú como he llorado con Aprendíz.
-Viniste? -Respondió-
-Abre la puerta.
-¿Qué puerta, que dices?
-Hazme caso.
La abrió, su mirada se clavó en la mía, no pudo evitar emocionarse, una lágrima recorría por su mejilla lentamente.
-Creí que no vendrías.
-A pesar de todo, no iba a dejarte sola en una noche tan especial para ti.
-Sonrió y me abrazó, tan fuerte que casi no puedo respirar-
-Ya que estás aquí, tenemos que hablar. -Dijo-
-Asentí con la cabeza-
Jesús se fue con José y Rubén que andaban por allí. Y nos dejó a solas, teníamos que hablar de algo importante. No sabía si iba a salir de su camerino, feliz por volver a tenerla entre mis brazos o sentir que el mundo cae otra vez encima de mí. No tenía ni idea. Nos sentamos en un pequeño sofá que había. Nuestras miradas estaban a centímetros escasos. Echó un pequeño suspiro y comenzó a hablar.

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