-Narra Mario- Fui un idiota, al dejar el ramo de rosas y la nota en la almohada y al darme la vuelta para irme, me tropecé y le di un codazo a la lámpara que había encima de la mesilla y cayó al suelo, ella rápidamente abrió los ojos.
-¿Qué haces? -Dijo sonriendo-
-Intentaba darte una sorpresa, pero veo que no ha podido ser. -Reí-
-Qué sorpresa, que dices. -Rió-
-¿Malú, estás ciega? -Volví a reír-
-Me has roto la lámpara. ¡Vaya sorpresa!
-Eché una pequeña carcajada- Malú, a tu derecha. -Salí de la habitación lo más ligero que pude-
Llegué a la cocina y preparé unos cafés, el aroma a café inundó la cocina, apareció ella, con una sonrisa pícara, con su mirada clavada en la mía, con el ramo de rosas en su mano derecha y la nota en la izquierda. Nos mirábamos y sonreíamos, no hacía falta ninguna palabra, nuestras miradas lo decían todo. Ella seguía apoyada en el marco de la puerta sonriendo, me encantaba verla así, tenía la sonrisa más bonita del mundo no lo digo por que sea mi novia, si no porque es verdad, jamás había visto una sonrisa así, que con verla sonreír te volvía loco, loco por ella. Se acercó a mi, dejando lo que llevaba en las manos encima de la mesa sentándose en mis piernas, susurrándome en el oído -Gracias por todo, te quiero. La verdad es que no entendía el por qué de las gracias, se las debería de dar yo a ella, por todo lo que hace por mi. Miré sus labios, los tenía a unos pequeños centímetros de los míos, me acerqué a su boca tímidamente, besando sus labios que tanto me gustaban, un pequeño movimiento que hizo ella, me hizo saltar de la silla, el café que estaba en la mesa, recién hecho, había caído en mi abdomen desnudo por suerte no le dio a ella.
-Quema, quema. -Grité-
-Fue corriendo a por un paño de agua para ponerlo en mi abdomen- Perdón, ha sido culpa mía. -Reía-
-Ah, qué encima te ríes? -No reí, mi cara estaba muy seria, la verdad es que estaba exagerando, el café llevaba un buen rato hecho y ya no quemaba-
-No querrás que llore, anda perdóname. -Puso cara de niña buena-
-Perdonada estás, aparta el paño de agua de mi abdomen que me está entrando frío.
-Pero no te habías quemado? -Sopló-
-La verdad es que no, quería ver tu reacción. -Reí-
-Idiota. -Lanzó el paño de agua a mi cara y salió por la puerta-
-Sí, pero este idiota se muere por tus huesos. -Salí detrás de ella, la cogí del brazo y volví a su boca, esa boca que tanto me gustaba, sus besos eran como una droga, una vez que los pruebas, no puedes parar.
Sonó el timbre, fue ella rápidamente a abrir la puerta.
-Hermanita, que haces todavía sin vestir? -Sonrió José-
-Joder, es verdad. La final. -Dijo ella, que subió rápidamente al dormitorio a vestirse-
Yo la verdad es que tampoco me acordaba de la final, andaba muy despistado últimamente.
-Jesús donde está? -Pregunté-
-En el coche, vais a llegar tarde.
Ella bajo rápidamente las escaleras, se puso lo primero que pilló, total, allí tendría que volverse a cambiar, cerramos la puerta y nos fuimos. Jesús estaba un poco nervioso, se le notaba en la cara, pero a la vez estaba tranquilo, Malú le había dado mucha confianza a Jesús.
-Qué canción vas a cantar? -Pregunté-
-Perdóname. -Soltó Malú-
-Qué te perdone por qué?
-Idiota, que es la canción que va a cantar. -Rió-
José reía, sin apartar la vista de la carretera, se ofreció a llevarnos, Jesús echó una carcajada, la risa de mi hermano era el sonido más bonito del mundo. Esa canción me gustaba mucho. Llegamos allí, Malú me guiñó un ojo y salió ligera para reunirse con Rosario y David y cambiarse de ropa, peinado etc. Entré a plató, me senté al lado de los padres de una compañera de Jesús, a la media hora aparecieron ellos, primero David, acompañado de Rosario y por último Malú, iba espectacular, un vestido negro ajustado, unos tacones bastante altos y una coleta, iba preciosa, una sonrisa pícara me salió rápidamente cuando la vi. No podía dejar de mirarla, me hipnotizó. Empezó el equipo de Bisbal, seguido del de Rosario y la última ella. Salieron los tres finalistas de su equipo, Jesús, acompañado de dos chicas y apareció Malú, cantando con ellos una canción de su nuevo disco. Cada palabra que pronunciaban Jesús y ella, hacía que mi piel se fuera erizando más y más, hasta la sensación de tener frío. Las dos personas más importantes de mi vida, allí estaban, cantando juntos. Jesús disfrutó muchísimo la actuación, al lado de Malú y de sus dos compañeras, que eran un poco más pequeñas que el. Terminaron de cantar la canción y ahora llegó el momento, primero aparecieron sus compañeras, lo hacían muy bien, la verdad. Apareció él, miré a Malú y vi que le hizo un gesto para que se relajara, le veía muy nervioso, es verdad. Pero al empezar la canción se fue relajando más y más hasta hacer que todo el público al acabar la canción gritara su nombre, Malú con lagrimas en los ojos, Rosario también y David gritaba. -Brutal, este niño es brutal. -Decía-
-Eres un monstruo, ole tú. -Gritaba Rosario-
-Increíble, lo has echo muchísimo mejor que en el ensayo, me has dejado sin palabras. -Decía ella, mientras el presentador le daba un pañuelo para secarse las lagrimas-
Mis ojos brillaban más que nunca, ver a mi hermano encima de un escenario, cumpliendo su sueño, el público gritando su nombre y que tres grandes de la música le digan eso a mi hermano, increíble, durante toda la actuación estuve con la piel erizada. Salieron los tres finalistas de su equipo, era hora de elegir al finalista. Ella pidió ayuda a Rosario y a David, yo miraba a Jesús y le guiñaba el ojo.
-Decir, que habéis estado los tres increíbles, pero es que yo desde el primer día que escuché su voz me enamoré, esta noche me ha echo emocionarme y yo creo que lo más justo es que pase a la final Jesús. -Dijo ella-
Jesús empezó a saltar y a derramar lagrimas de emoción por su mejilla, salió corriendo a abrazarla, yo empecé a llorar también, lagrimas de emoción, de ver a tu hermano triunfar en lo que más le gusta, tenía la cabeza agachada, la levanté un instante para quitarme las lagrimas de los ojos y mirar a mi hermano y vi que ella me estaba mirando, sonriendo como siempre, una sonrisa se me escapó. Jesús se despidió de sus dos compañeras que lo habían echo muy bien y se fue a descansar unos minutos, después tenía que volver a salir. Unos minutos más tarde salió Bisbal cantando con su finalista, una niña de once años, cantaron una canción juntos y después cantó la pequeña sola. Lo mismo con Rosario y su finalista, que sorprendió a todos con una canción de Niña Pastori. Después salió Jesús y ella, cantando Ni un Segundo, una de las canciones que más me gustaban de ella, volvieron a hacer que mi piel se erizara, fue brutal la actuación. Al terminar se abrazaron más fuerte que nunca y yo no pude evitar emocionarme. Unos minutos después, cantó mi hermano un tema de Alejandro Sanz, amiga mía. No sabía que iba a cantar esa canción y la verdad es que me sorprendió mucho, lo hizo genial, brutal, perfecto, llamarlo cómo queráis. El público volvía a corear su nombre, todos le aplaudían muy fuerte, Malú sonreía sin parar y Jesús también. Salieron los tres finalistas de los tres equipos, el público empezó a votar, Malú estaba apoyada en el hombro de Jesús, leí sus labios y le decía a Jesús -No pasa nada, pase lo que pase, eres mi ganador. Jesús le sonrió y me miró guiñándome el ojo, estaba nervioso, tenía los brazos cruzados, los ojos medio cerrados, su pie no se estaba quieto, daba pequeños golpes en el suelo, llegó el momento.
-Y el ganador de La Voz Kids es.... Jesúuuus. -Gritó el presentador-
Jesús cayó al suelo de rodillas, llorando como un niño pequeño, no se lo podía creer, Malú lo levantó y empezaron a saltar, iban abrazados, no se soltaban. Yo seguía ahí, sentado, con lagrimas de emoción. Después de tanto tiempo, al fin mi hermano puede cumplir su sueño sin que nadie, ni mucho menos mi padre se lo prohíba. Le entregaron el premio y él aún seguía sin creérselo. Minutos después, por fin pude abrazarlo, lo abracé muy fuerte, casi lo dejo sin respiración, no me acordaba del dolor de mi costado, ya casi no me dolía, ya no tenía mucha importancia. Estuve abrazado a él unos minutos. Seguidamente cogió el teléfono y llamó a alguien, no se a quien. Yo la buscaba con la mirada, no la veía, de repente alguien me tocó por la espalda me giré y allí estaba ella, tan guapa como siempre, con esa sonrisa que enamoraba a cualquiera, me dio dos besos en la mejilla, tenía que disimular, había bastante gente en el plató. Salimos de allí, habíamos quedado con Malú un poco después para irnos a comer a casa de su hermano.
-A quién llamaste? -Pregunté-
-A un amigo -Sonrió-
Llegamos a casa de José, no estaba solo, estaban sus padres junto a él, ya teníamos más confianza con ellos, Jesús se fundió en un fuerte abrazo con Pepe. Yo le dí dos besos en la mejilla a Pepi.
-Estás mas delgado que la última vez que te vi, comes bien? -Preguntó-
-Si, si que como bien. -Reí-
-Mamá, déjale, ya se encarga tu hija de que coma bien. -Echó una carcajada-
Llamaron al timbre, abrió Jesús, que volvieron a abrazarse. Saludó a sus padres y a su hermano y después vino a mi, depositando un beso ligero en mis labios.
-Mira mamá tu hija, está locamente enamorada. -Rió José-
-Idiota, déjame que estoy feliz. -Rió-
Un poco después fui a la cocina, allí estaban Pepi y Malú, estaban hablando.
-Perdón, no sabía que estabais hablando, ya me voy.
-No, pasa pasa. -Dijo Pepi-
-Mi madre, que dice que si eres romántico. -Rió-
-Ah, pues no lo sé, díselo tú -Sonreí-
Mantuve una conversación larga con Pepi y ella, le contó a su madre lo que le había llevado esta mañana para que despertase y más cosas sobre mi. Nos sentamos a comer, habían echo un puchero, de esos de los que tan bien me habla Malú. Estaba riquísimo, me recordaba mucho a cuando era pequeño y lo hacía mi madre.
-¿Mario quieres más? -Dijo Pepi-
-No, gracias. -Reí- Estaba muy bueno.
-No come nada este chiquillo, hija dile que coma, que se queda en los huesos. -Se dirigió a Malú-
Todos echaron una carcajada, me hacía gracia el acento con el que lo decía.
-Jesús te quedas hoy a dormir? -Preguntó José-
-Asintió Jesús-
-Tenemos que dejar que celebren esta noche tu triunfo. -Rió José-
-Imbécil. -Respondió Malú, tirando un trozo de pan a la cabeza a su hermano-
-Hija, haber que hacéis. -Rió Pepe-
-Eso, que luego me aparecen sobrinos así de repente. -Rió José-
-Pues yo si quiero un nieto. -Respondió Pepi-
Yo estaba callado, solo sonreía. Malú me miraba y sonreía.
-Mario, yo quiero un sobrino. -Dijo Jesús-
-Come y calla. -Le respondí entre risas-
-Malú se muere por ser madre, así que ya sabes Mario. -Dijo José-
-Tú te callarás algún día. -Le respondió Malú-
Fue una comida bastante graciosa, Malú se peleaba con su hermano, Pepi decía que quería nietos, Jesús quería un sobrino, Pepe decía que haber que hacíamos, fue un show de comida, me lo pasé muy bien, ya tenía mucha más confianza con ellos. Llego la tarde, y nos fuimos Malú y yo a casa, Jesús se quedaba a dormir con José, últimamente siempre estaban juntos.
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