Malú se quedó mirándolos, a la pequeña Paula que estaba abrazada a ella y a Marco que estaba con su cabeza apoyada en su pecho. Ella sonreía, sonreía a más no poder. Fuimos a despertar a los pequeños, ya que mi hermana vendría a por ellos en un par de horas. Ella se encargó de despertar a Paula y yo de despertar a Marco.
-Buenos días princesita. -Le dijo a Paula, la cual tardó en despertar, pero al despertar soltó una breve risa y un -Te quiero tita- Esas palabras la hicieron emocionarse, lo sé porque al mirarla una lagrima bajaba lentamente por su mejilla y tenía una enorme sonrisa dibujada en su boca.
-Buenos días Marco. -Besé su mejilla-
-Déjame dormir. -Se escondió bajo las sábanas-
-¿Nos vamos a jugar a fútbol? -Sonreí-
El pequeño, tras escuchar estas palabras salir por mi boca, se levantó rápidamente y empezó a saltar en la cama, Marco adoraba el fútbol, desde que comenzó a andar ya tenía un balón en sus pies, empecé a vestir rápidamente a Marco y a la pequeña Paula la vestía Malú. Habían congeniado muy bien, mi sobrina Paula ya no quería saber nada de mi, solo decía que con su tita.
Terminé de vestir a Marco y bajamos a la cocina para desayunar, el pequeño se tomó un vaso de leche con cereales. Más tarde bajó Paula en brazos de Malú, iban preciosas, la pequeña con un vestido rosa y dos coletas y Malú, bueno ella siempre va preciosa, se ponga lo que se ponga. Siempre luciendo esa sonrisa, que tan enamorado me tenía.
-Marco y yo nos vamos a jugar a fútbol un rato, os venís? -Pregunté-
-Siii. -Respondió Paula-
-Mario, ve tú con ellos, tengo que hacer varias cosas. -Respondió con una sonrisa-
Así fue, terminó de desayunar la pequeña y cogí a mis sobrinos de la mano y los llevé a un parque que había a unos minutos de la casa, me quedé pensativo, que cosas tenía que hacer? me preguntaba una y otra vez en mi cabeza, ella no me había dicho nada el día anterior de que tuviera algo que hacer, no quise darle mucha importancia. Llegamos al parque y comenzamos a jugar, el pequeño le daba patadas al balón y yo corría detrás de el, para intentar quitárselo, Paula estaba en el columpio de al lado, la veía perfectamente.
-Tito a que no me la quitas. -Reía Marco-
Salí tras él y lo cogí en brazos, el chillaba y me intentaba arañar, lo bajé y continuamos jugando. Me sonó el móvil y rápidamente le hice a mi sobrino un gesto con la mano para que se esperara.
-¿Está mi hermana contigo? -Preguntó José-
-No, que ha pasado? -Empecé a preocuparme-
-Nada, solo que no me cogía el teléfono. Jesús me lo llevo a comer, que viene Rubén.
-Vale. -Me despedí de él-
A los minutos me llegó un mensaje de Malú al móvil.
-Te he dicho alguna vez, lo mucho que te quiero? -Me preguntó, me había extrañado bastante su mensaje, ella no solía decirme así sin motivo un te quiero-
-No, no lo recuerdo. Yo a ti también cariño. -Le respondí-
-Pues te lo digo ahora, te quiero mucho.
Me salió una sonrisa, como siempre, ella era capaz de alegrar hasta mis días más tristes y complicados, estuvimos bastante tiempo jugando en el parque, Paula empezaba a renegar diciendo que quería irse con su tita y Marco, bueno él no quería irse. De camino a casa, les compré unas pocas de chucherías a los pequeños, que les salió una sonrisa enorme. Llevé a Paula en brazos, me estaba llenando de azúcar la camiseta, sin que se diera cuenta, antes de entrar a casa, le dí un bocado a su chuchería, ella me miró y me tiró del pelo, era pequeña pero matona, Marco empezó a reír, él si me dio de sus chucherías. Llegamos a casa y rápidamente la pequeña Paula empezó a gritar. -Tita, tengo chuches.
Empecé a reír, salió Malú del aseo, estaba emocionada, una lagrima bajaba por sus mejillas y tenía una sonrisa enorme.
-Cariño, ¿Qué te pasa? -Pregunté mientras la cogía de la cintura para abrazarla-
-Estoy feliz, tengo al hombre que más quiero a mi lado. -Tras estas palabras me acerqué a sus labios y deposité un beso lento pero con mucha pasión-
-Tita, nos ayudas a pintar? -Preguntó la pequeña-
-Claro. -Sonrió-
Se marchó con ellos y se pusieron a pintar, a los minutos después la llame. Ella se acercó a mi, que yo seguía en la cocina.
Tiré de su brazo, acercándola más y más a mi rodeando con mis brazos su cintura, acercándome a sus labios que tan solo estaban a unos milímetros de los míos, empecé a besar sus dulces labios.
-Pero tu estás loco? -Me preguntó entre risas-
-Tú me tienes loco. -Sonreí-
Ella se mordió el labio inferior y puso sus manos en mi cuello, volví a su boca, después de haber visto como se mordía el labio inferior era imposible no volver a juntar sus labios con los míos.
-Cada día que pasa me enamoras más y más, tengo claro que eres la mujer con la que quiero formar una familia. -Sonreí a tan solo dos centímetros escasos de su boca-
-La formarás, más pronto de lo que tú piensas. -Depositó un último beso en mis labios y me arrastró del brazo hasta donde estaban mis sobrinos-
Allí sentó a Paula encima de sus piernas, sonrío y me miró.
-¿Me quedan bien?
-Tita, yo quiero un primo. -Dijo Marco-
-Lo tendréis pronto. -Sonrío-
Después de que salieran esas palabras por su boca, me quedé pensando, ¿pronto? enserio había dicho eso, ¿por qué?. Yo aún seguía dándole vueltas a la cabeza, ¿había sido una indirecta?, podría ser. Minutos después, había llamado mi hermana al timbre y se llevó a los pequeños, que estos se despidieron con un enorme abrazo hacia Malú y después corrieron para darme otro a mi.
-Tita, nos podemos quedar otro día y dormimos con vosotros? -Preguntó Paula-
-Claro, pero pronto no vamos a caber todos en la habitación. -Sonrío, tras estas palabras mi hermana Irene me miró y frunció el ceño, los pequeños se fueron minutos después.
Ahora sí, mi cabeza estaba llena de dudas, no sabía si preguntarle por que había estado diciendo todas esas indirectas, no sabía que hacer, quería formar una familia con ella, pero ella nunca me había dicho nada de querer formarla conmigo, pues yo seguía con dudas, dudas de saber si ella quería que yo fuera el padre de sus hijos, no podía más, la cabeza me iba a explotar, tenía un jaleo impresionante. Sus palabras daban mil vueltas en mi cabeza y yo seguía sin encontrar respuestas.
Subí al dormitorio, quería acostarme y pensar mejor, al llegar allí, en la mesilla había algo, cuando lo miré no pude evitar emocionarme, me senté en la cama y lagrimas de emoción bajaban por mi rostro.
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